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¡DESPIERTA! capítulo I

portada-despierta1Dicen que una persona es sabia cuando aprende de los errores de los demás, ojalá tú seas una de estas personas. A mí me hubiera gustado que alguien me indicara que existían otras posibilidades, pero yo estaba rodeada de almas escépticas al respecto de una verdad diferente y la visión que tiene el escéptico del conocimiento superior es muy limitada; algo imposible de explicar a alguien que no tenga la amplitud de criterio suficiente para, por lo menos considerar tal posibilidad; y, yo sí estaba abierta a otras posibilidades. En ocasiones el estudiar hechos dudosos, pueden conducirnos a hechos verdaderos. La sabiduría no es comunicable, el conocimiento sí; a mí me gustaría facilitar tu “camino”. Todo lo que te voy a contar es el producto de mucho tiempo de inquietud, de dudas, de preguntas sin respuestas, del cómo y el por qué, y a pesar de estar de acuerdo con este aforismo…
Sé reservado. Si ofreces libremente tus consejos, pueden caer en oídos sordos o en mentes cerradas. Tu experiencia y tus juicios tienen mayor valor cuando se te solicitan ( Susurros del Ser, Validivar)
sigo adelante con mi humilde opinión o visión de las cosas, ya que sería un atrevimiento por mi parte llamarlos consejos. Desde que nací estuve atenta a todo lo que me decían, siempre he sido una persona que tenía muchas preguntas por hacer y las respuestas si bien las fui almacenando nunca me convencían. Escuché a mis padres, a mis amigos, a mi familia en general, a las personas mayores, que supuestamente sabían mucho más que yo, pero mi Yo interior, del que mucha gente habla y nadie te dice cómo llegar a él, me indicaba que lo que yo buscaba, no lo encontraría así de fácil, porque ellos me contaban “su verdad”, la verdad que les habían enseñado y que ellos no habían ni siquiera cuestionado; y si lo hubieran hecho, no hubieran obtenido respuestas, ya que la época no contribuía para tales cuestiones; pocas personas (por lo menos cerca de mí) poseían una mente dispuesta a explorar verdades diferentes; sin embargo yo sí que estaba dispuesta a escuchar las respuestas más disparatadas, más increíbles, más poco probables, estaba dispuesta a encontrar las respuestas en cualquier parte y todo era digno de tenerlo en cuenta, yo quería ir en “Búsqueda de la Verdad”. “El que quiera instruirse debe primeramente saber dudar, pues la duda del espíritu conduce a la manifestación de la verdad” (Aristóteles, libro segundo de la metafísica) Me di cuenta que no es fundamental estar de acuerdo con las creencias de los demás, pero sí que se debía respetar su derecho a tenerlas, y lo mismo pedía para mí. Creo que tenemos que exigir nuestra oportunidad para desarrollarnos en cualquier sentido, y nadie puede o debe obstaculizar esa oportunidad. No hace tanto tiempo, teníamos muy poca libertad acerca de varias cosas, la principal, era el libre pensamiento; actualmente, para tu bien, todo ha cambiado, tú puedes ser un libre pensador y nadie te mirará como un bicho raro; utiliza sabiamente tu libertad y explora. Yo tenía y tengo la capacidad de dar nacimiento a lo nuevo sin rechazar lo viejo, una poderosa intuición, y la capacidad de desapegarme de las ideas que considero como poco, cuestionables. Creía que no podía ser honesta en mis convicciones, sin averiguar otros puntos de vista, y mis deseos de “explorar” eran infinitos. Dicen que admitir la ignorancia, es el primer paso hacia la adquisición del conocimiento y me sentía y aún hoy me siento de lo más ignorante… así, que cuando escuchaba algo bastante improbable para la mayoría, me decía a mí misma ¿por qué no? “Sólo lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero” (Teilhard de Chardin) Mi alma entendía, sabía, lo que mi mente podría en un principio rechazar. Todos parece ser que tenemos el mismo objetivo en la vida: ser feliz. Pero la “felicidad” es personal y cada uno busca su camino para encontrarla, para mí encontrar “mi verdad” era un camino para lograrlo. Obviamente, yo entendía que cuando leía acerca de mi “Yo interior”, debían referirse a la divinidad que hay en todos nosotros, a las palabras de Jesucristo cuando decía que nos había hecho a su imagen y semejanza. ¿y dónde encontrar tales respuestas sino en mi interior? Pascal dijo: A las cosas terrenas, hay que conocerlas para amarlas; a las cosas divinas, hay que amarlas para conocerlas.

Cuenta una vieja leyenda hindú que hubo un tiempo en que todos los hombres eran dioses, pero abusaron de su divinidad, y entonces Brahma, el dios supremo, decidió despojarlos de su poder divino y ocultarlo en un sitio de donde sería imposible que lo recuperaran. El gran problema fue encontrar un buen escondite. Se convocó a los dioses menores a reunirse en asamblea para resolver ese problema, y propusieron lo siguiente: Enterremos la divinidad del hombre en la tierra. Pero Brahma respondió: No, eso no sería suficiente, porque el hombre podría excavar y recuperarla. Entonces los dioses contestaron: En ese caso, arrojemos la divinidad del hombre en lo más profundo de los océanos. Y Brahma respondió de nuevo: No, porque más tarde o más temprano el hombre explorará las profundidades de todos los océanos, y seguramente un día la encontraría y la traería a la superficie. Entonces los dioses menores concluyeron: No conocemos realmente un sitio donde esconder la divinidad humana. Parece no existir ningún lugar sobre la tierra o dentro del mar donde el hombre no pudiera encontrarla algún día. Entonces Brahma dijo: Esto es lo que haremos con la divinidad del hombre: la esconderemos en lo más profundo de su ser, porque es el único sitio donde nunca se le ocurrirá buscar. La leyenda cuenta entonces que, a partir de ese momento, el hombre dio la vuelta al mundo, exploró, escaló, excavó y se sumergió en todos los mares, en busca de algo que se encuentra en su interior. (Lair Ribeiro, “Viajar en el Tiempo”)
Así que un día “desperté” y opté por dejar de aceptar pensamientos, que si bien, la sociedad daba por buenos yo no. Entonces poco a poco se abrió una fisura en mi mente y empecé a recordar, empecé a escuchar lo que mi “interior” me decía, empecé a hacer caso a mi intuición, y me encontré con barreras difíciles de atravesar, pensaban que había cambiado, que no era la misma de siempre y, no se daban cuenta de que siempre había sido así, que antes no actuaba como en realidad sentía, mis errores básicamente fueron por omisión y sumisión y, como todo lo cuestionaba, para todo encontraba respuestas diferentes, no les gustaba en lo que “de pronto” me había convertido. Nunca es tarde si la dicha es buena, dice la sabiduría popular, pero lo que más siento es que tardé muchos años en hacerme fuerte y decir lo que pensaba sin importarme si a los demás les agradaba o no, muchos años para no tener sensación de culpa al no pensar como la mayoría, muchos años en encontrar el equilibrio entre los extremos. Me sentiría agradecida y muy feliz si tú consigues empezar antes, no cierres la posibilidad a una verdad que no sea la de los demás. Qué alivio no tener que justificarme por lo que decía, no me importaba lo que los demás pensasen, simplemente sentía que “mi verdad” era lo mejor para mí, era lo que me llevaría a las respuestas de mis preguntas. El sendero hacia el conocimiento no es sencillo, nada realmente valioso se obtiene sin esfuerzo y, nada que merezca la pena es fácil. No existen cosas tales como “dones” o “suerte”, todo lo que uno tiene es el resultado de su esfuerzo. Lo que a uno le falta en comparación con otro, está latente en sí mismo y puede desarrollarse empleando los medios apropiados. Si hubieras comprendido bien este concepto, te preguntarás qué es lo que se debe hacer para obtener el conocimiento, creo que el siguiente relato te dará una idea.
Un joven fue a ver un sabio cierto día y le preguntó: señor, ¿qué debo hacer para convertirme en un sabio? El sabio no contestó. El joven, después de haber repetido su pregunta cierto número de veces con parecido resultado, lo dejó y volvió al siguiente día con la misma demanda. No obtuvo tampoco contestación alguna, y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: ¿qué debo hacer para convertirme en un sabio? Finalmente el sabio lo atendió y se dirigió a un río que por allí corría. Entró en el agua llevando al joven de la mano. Cuando alcanzaron cierta profundidad, el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua, a pesar de sus esfuerzos para desasirse de él. Al fin lo dejó salir, y cuando el joven hubo recuperado el aliento, el sabio interrogó: Hijo mío, cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas? Sin vacilar contestó el joven: aire, quería aire. No hubieras preferido mejor riquezas, placeres, poderes o amor? ¿No pensaste en ninguna de esas cosas? No, señor, deseaba aire y sólo pensaba en el aire que me faltaba, fue la inmediata respuesta. Entonces, dijo el sabio, para convertirte en un sabio debes desear la sabiduría con la misma intensidad con que deseabas el aire. Debes luchar por ella y excluir todo otro fin de tu vida. Debe ser tu sola y única aspiración, día y noche. Si buscas la sabiduría con ese fervor, seguramente te convertirás en un sabio. ¿Qué es lo que más deseas?, si tuviéramos la oportunidad de que se nos concediera un solo deseo, pocas personas sabrían de verdad qué es lo que pedirían. ¿sabrías tu decirlo?
Y más o menos, todo empezó así…
No es cuestión ahora de contar mi historia, la verdad es que mi vida me parecía un desastre (La palabra desastre viene de dis: privación y astro, apartado de los astros), no tengo por menos que decirte que era un mal momento en mi vida, uno de esos momentos difíciles que todos tenemos, me sentía sola, triste, sin rumbo, sin objetivo personal alguno, estaba rodeada de gente pero me sentía sola y mis pensamientos estaban lejos, entonces no conocía un proverbio lapón que dice: Una gema no se pule sin fricción, ni un hombre se perfecciona sin pruebas, no sabía tantas cosas… Es curioso yo lo he llamado un mal momento y realmente fue lo mejor que me pudo pasar, porque gracias a esa etapa difícil de mi vida, hoy pienso como pienso y soy como soy, me agrada la evolución que he tenido, estoy feliz de haber llegado hasta aquí, y de ser como soy ahora. Es una sensación magnífica, gratificante, me hace sentirme fuerte y sobre todo me proporciona paz. Una tarde, sentada en un sillón, compadeciéndome y sin poder parar las lágrimas que se deslizaban de mis ojos, me quedé medio dormida y tuve… ¿un sueño?, percibí cerca de mí una imagen llena de luz que me dijo: tú así lo quisiste, tú lo elegiste, tú quisiste vivir estas experiencias. En aquel momento no comprendí nada, y aún así lo percibí como cierto, hizo que me sintiera bien, tranquila y con fuerzas para seguir. ¿a qué se refería?, ¿cómo voy yo a pedir vivir experiencias desagradables?, eso era absurdo, incomprensible, pero fue cuestión de tiempo el comprenderlo. Me sentía mal, triste y por “casualidad” un amigo que percibió cómo me sentía me sugirió que la Quiromancia quizás me ayudase y fui a que me leyeran mis manos. Lo cierto es que no le fue fácil, con el tiempo me di cuenta que nadie podía leer mis manos, de hecho más de una persona me las ha cerrado al verlas diciéndome que no podía y los que “supuestamente podían” hacían una lectura sobre las personas que me rodeaban, nunca sobre mí. Pero lo que sí me dijo era que tenía un potencial importante para el ocultismo. Y, fuera cierto o no, qué mas da, era un camino como otro cualquiera, yo necesita dirigir mis pasos hacia un lugar que no sabía dónde se encontraba, ¿por qué no empezar por este?, ahora pienso que Dios de alguna forma te va cerrando puertas para dirigirte exactamente donde debes ir. Ya conoces esta frase: Dios escribe derecho por renglones torcidos.

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DISCURSO

PELOTAS

Obviamente no todos somos iguales. Dice un refrán mejicano que: Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde. Y, en consecuencia no todas las personas que pasamos por esta nuestra Tierra evolucionamos de igual forma y comprendemos el verdadero significado de lo que significa “evolución”. Afortunadamente, muchos comprenden a tiempo que hay que dar valor y prioridad a lo que de verdad importa. Sé que cada uno tiene sus tiempos, pero también sé que tarde o temprano, todos llegaremos a esa comprensión final de a qué hemos venido. En nuestro fuero interno sabemos la causa y el motivo de nuestra reencarnación actual y aunque no queramos reconocerlo a medida que pasa tiempo se exteriorizará, así que cuando antes “comprendamos” y “aceptemos” lo que merece la pena y lo que no, más felices seremos, sobre todo, sabiendo que esto nos ayudará a una futura mejor reencarnación. A mi juicio, junto a otras muchas personas que han “comprendido” está Bryan Dyson, presidente de Coca Cola que al dejar su cargo en su discurso de despedida dijo esto:

“Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire”. Estas son:

Tu Trabajo,

Tu Familia,

Tu Salud,

Tus Amigos,

Tu Vida Espiritual,

Y tú las mantienes todas éstas en aire.

Pronto te darás cuenta de que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo…crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, ¡por eso ámala.

Vive intensamente y recuerda:

Antes de hablar… ¡Escucha!

Antes de escribir… ¡Piensa!

Antes de criticar… ¡Examina!

Antes de herir… ¡Siente!

Antes de orar… ¡Perdona!

Antes de gastar… ¡Gana!

Antes de rendirte… ¡Intenta!

ANTES DE MORIR…¡¡ VIVE!!

COCA COLA

Ya sabéis lo amiga que soy de los refranes, ahí va uno maltés.

Cámbiate a ti mismo y el mundo cambiará

Ahora medita y piensa que el pasado no puedes cambiarlo, pero el futuro SÍ.

VIVIR FELIZ

 

 

Qué mejor manera de volver a este mi blog, que compartir estos “consejos” de un sabio padre a su hijo.

 

  1. Jackson Brownes un padre preocupado por la felicidad y el bienestar de su hijo Adam.  Cuando éste se marchó de casa para ir a la Universidad, le escribió una serie de consejos pensando en lo que era importante transmitirle.

Adam tomó esos consejos, los fotocopió y los distribuyó entre sus compañeros. Tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización para editar un libro con ellos. Tiempo después, con el título “Vivir Feliz” se convirtió en un Best Seller del que se han editado decenas de ediciones y millones de ejemplares traducidos a varios idiomas.

 

  • Cásate con la persona correcta. De esta decisión dependerá el 90% de tu felicidad o tu miseria.
  • Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
  • Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
  • Ten un buen equipo de música.
  • Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
  • Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
  • Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
  • Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
  • Maneja coches que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
  • Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
  • No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
  • Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche (dile al débil que es fuerte y le verás hacer fuerza).
  • Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
  • Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
  • Haz lo que creas que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
  • Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.
  • Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas.
  • Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
  • Recuerda el viejo proverbio: sin deudas, no hay peligros ni problemas.
  • No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
  • Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. El que no vive para servir, no sirve para vivir.
  • Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
  • Confía en Dios, pero cierra tu coche con llave.
  • Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también ‘el gran riesgo’.
  • No confundas confort con felicidad.
  • Nunca confundas riqueza con éxito.
  • No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
  • No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.
  • Aunque tengas una posición holgada, haz que tus hijos paguen parte de sus estudios.
  • Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
  • Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.
  • No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
  • No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
  • Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
  • Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.
  • Escucha el doble de lo que hablas (por eso tenemos dos oídos y una sola boca).
  • Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
  • Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.
  • Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
  • Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
  • Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.
  • La gente más feliz no es la que necesariamente tiene lo mejor de todo, sino la que disfruta de cada instante de su vida.

H. JACKSON BROWN

 

Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 19.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 7 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

LA MALETA

Un hombre murió, y se dio cuenta que Dios se le acercaba llevando una maleta consigo.     BAG

Dios le dijo:

Bien hijo, es hora de irnos.

El hombre asombrado preguntó:

¿Ya? ¿Tan pronto? Tenía tantos planes…

Lo siento pero es el momento de tu partida.

¿Qué traes en la maleta? Preguntó el hombre; y Dios le respondió:

Tus pertenencias.

¿Mis pertenencias???

¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero?

Dios le respondió:

Eso nunca te perteneció, eran de la tierra.

¿Traes mis recuerdos?

Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.

¿Traes mis talentos?

Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.

¿Traes a mis familiares y amigos?

Lo siento, ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.

¿Traes a mi mujer y a mis hijos?

Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.

¿Traes mi cuerpo?

Nunca te perteneció, ese era del polvo.

¿Entonces traes mi alma?

¡No! Esa es mía.

Entonces el hombre lleno de miedo le arrebató la maleta a Dios y al abrirla se dio cuenta que estaba vacía…

Con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre dijo:

¿Nunca tuve nada?

Sí, cada uno de los momentos que viviste fueron solo tuyos,

La vida es solo un momento… ¡¡¡ Un momento tuyo!!!

Por eso, mientras estés a tiempo disfrútala en su totalidad.

Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga…

¡¡¡Vive el ahora!!!

¡¡¡Vive tu vida!!!

Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí.

NO TE LLEVAS NADA                                                                                                                                                                           RETORNO

No te olvides de SER FELIZ, es lo único que realmente vale la pena y, recuerda:

Felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces, está en armonía. (Gandhi)

 
Existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno es el ayer y otro el mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, creer, hacer y principalmente vivir. (Tenzin Gyatso 14º y actual Dalai Lama, el líder espiritual del Tíbet)

 

PIEDRAS

Un experto asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó: BOTE VACÍO

“¿Está lleno?”

Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.

El experto sonrió con ironía y repitió: “¿Está lleno?”

Esta vez los oyentes dudaron: “Tal vez no”.

“¡Bien!”. Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.

“¿Está lleno?” – preguntó de nuevo. “¡No!” – exclamaron los asistentes.

“Bien” – dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba.

“Bueno, ¿qué hemos demostrado?” – preguntó.

Un alumno respondió: “Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas”.

“¡No!” – concluyó el experto: “Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después.
¿Cuáles son las grandes piedras en tu vida? ¿Tu familia, tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, tu evolución, la persona amada?

Recuerda siempre cuáles son tus prioridades y ponlas en primer lugar, el resto encontrará su lugar.

STONE
El joven debe aprender. El viejo, aprovechar lo aprendido. Séneca

MENTIR

PINOCHOMe parece increíble la poca importancia que se le da actualmente a la mentira; se miente constantemente en todos los ámbitos de la sociedad, pero en esta ocasión quiero centrarme sobre todo en la pareja. Se miente sin ningún escrúpulo, ni siquiera por temor al ser descubiertos, falsean la verdad y si los descubren, recurren a la justificación pueril  de que habrán oído o interpretado mal sus palabras. Poca justificación tiene la mentira, poca o ninguna diría yo, aunque a nivel personal podría aceptar dos razones para mentir: sobrevivir o para no hacer daño al prójimo, ninguna otra. Rara es la persona que miente una sola vez, lo habitual es que reincidan en la mentira. El verdadero castigo del mentiroso es la pérdida de credibilidad, es posible que entre tantas mentiras digan alguna verdad, pero ya no será creído, porque en boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso. Como decía mi madre: el zorro cambia de pelo, pero de costumbres no. Sé que puede ser duro en una relación descubrir la verdad, pero hay que tener en cuenta que el trauma de la verdad es más digno que el consuelo de las mentiras.
Para mí que la justicia y verdad es el pilar de mí día a día, considero la mentira como uno de los peores “pecados” de las relaciones. Porque aún sabiendo que la razón por la que la mayoría de las personas mienten, es que tienen una autoestima muy baja y temen a la verdad, es inaceptable; la mentira destruye las relaciones.

Muchas son las sentencias, aforismos o refranes sobre la mentira, estos son algunos ejemplos: Dice un proverbio judío que con la mentira se puede llegar lejos, pero sin esperanza de volver. Decía el poeta inglés, Alexander Pope que el que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera y, finalmente, como dice el psicólogo y psiquiatra austríaco, Alfred Adler: Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa. Igualmente no puedo estar más de acuerdo con las palabras de Khaled Hosseini en su libro Cometas en el cielo de que cuando mientes le robas al otro el derecho a la verdad. No obstante, si una persona permite que un mentiroso permanezca a su lado, sólo podría decirle: quien bien tiene y mal escoge, del mal que le venga no se enoje.
Scott Peck  en su libro El Mal y las Mentiras (en concreto, en su estudio sobre la naturaleza del mal) lo define como el rasgo central por el que podemos identificar el mal.) El mal, dice el Dr. Peck, es lo que mata al espíritu, es algo real y palpable en nuestras vidas y debe ser reconocido como tal. Porque sólo cuando reconocemos el mal en sus muchas formas y lo llamamos por su nombre podernos curarlo. Las malas personas construyen sus vidas en la mentira. Atacan a los demás en lugar de enfrentar sus propios fracasos, y a menudo logran engañarlos. Peck demuestra los estragos que el mal produce en la vida cotidiana mediante ejemplos concretos e impresionantes que ha encontrado en su práctica psiquiátrica.
Mark Thurston en su libro La Misión del Alma nos relata el cuento de Pinocho como símbolo del alma humana en su viaje de evolución espiritual.
Pinocho es creado bajo la influencia de dos personajes, uno masculino y el otro femenino. En primer lugar Pinocho es tallado por el amable carpintero Geppetto. Después, el Hada Azul le hace una visita de noche y, con un toque de su varita mágica, le otorga el don de la vida. Al mismo tiempo, elige a un grillo que pasaba por allí, llamado Pepito, y le encomienda una misión: permanecer junto a Pinocho y ser su conciencia.

Cuando Geppetto se despierta a la mañana siguiente, se vuelve loco de alegría. Organiza una fiesta para celebrar la nueva vida de Pinocho. Cuanto más lo piensa Geppetto, más claro tiene cuál es su mayor deseo. Desea que Pinocho llegue a ser un niño de verdad. Geppetto, que sabe que su deseo sólo puede hacerse realidad si Pinocho aprende y crece, envía a su hijo a la escuela. Pinocho sale por la puerta principal conducido por su padre.

Emprende un camino cargado de propósito, acompañado únicamente de su amigo Pepito Grillo.

Pinocho no se escapa de su casa. Sale de ella con las bendiciones de su padre, y su propósito es la mejora personal del propio Pinocho.

Emprende una aventura para mejorarse, para convertirse en algo superior: en un niño de verdad.

Pero cuando “sale al mundo”, surgen los problemas. Haciendo uso de su libertad recién descubierta, Pinocho toma algunas decisiones equivocadas.

Se encuentra con la tentación, personificada en Juan el Honrado, el zorro malvado. Pepito Grillo protesta, pero no sirve de nada.

En primer lugar, Pinocho sucumbe ante la tentación del orgullo.

Sigue a Juan el Honrado y se une a una compañía de circo. Recibe grandes aplausos al actuar como la marioneta que sabe bailar sin hilos. Por desgracia, la fama sólo se puede disfrutar en pequeñas dosis.

Después de cada actuación lo encierran en una jaula, y sólo cuando interviene el Hada Azul con su gracia puede quedar libre y recibe otra oportunidad.

Pero antes de ser liberado, Pinocho sufre la vergonzosa experiencia de ver cómo le crece la nariz cada vez que dice una mentira al Hada Azul. La mentira es característica del mal que influye sobre Pinocho.

En el fondo, no podemos ocultar el origen de nuestros motivos: lo tenemos escrito en el rostro. En Pinocho, esto adquiere una forma simbólica exagerada, manifestándose en la longitud de su nariz.

Pepito Grillo está decidido a ayudar a Pinocho a no salirse del buen camino esta vez, pero tardan poco en presentarse nuevas tentaciones.

Vuelve a aparecer Juan el Honrado, y esta vez le presenta una oferta difícil de rechazar.

Pinocho es invitado a la Isla del Placer, un lugar donde los niños pueden divertirse todo el día y satisfacer todos sus deseos. Pepito Grillo sabe que de un lugar así no puede venir nada bueno, pero Pinocho no hace caso de sus consejos. Al cabo de poco tiempo ya lo está pasando muy bien en esta isla llena de juegos y de dulces.

La Isla del Placer es un símbolo de nuestro propio materialismo por el que sólo buscamos satisfacer nuestros deseos. ¿Qué les sucede a Pinocho y a los demás niños si pasan allí demasiado tiempo? Que empiezan a convertirse en animales; en burros, para ser exactos.

El asno es una buena imagen del estado al que caímos como almas.

Nos olvidamos de quiénes éramos y de cuál era nuestra misión, del mismo modo que Pinocho se olvidó de a qué le envió Geppetto.

Cuando Pinocho advierte que le están creciendo las orejas y rabo de burro, se dirige a Pepito Grillo para pedirle ayuda. Todavía tiene tiempo de escapar.

El “arrepentimiento” de Pinocho da resultado, porque Pepito Grillo sabe cómo puede escaparse de la isla.  En cuanto están libres del peligro más inmediato, empiezan a buscar a Geppetto. Pero ¿dónde está? Vuelven a su casa y descubren que ha desaparecido: ha ido a buscar a Pinocho.

(Esta imagen tiene una importancia especial para nosotros. Nos da a entender que no sólo buscamos nosotros a Dios, sino que Dios nos busca a nosotros)

Pinocho recibe indicaciones sobre el paradero de su padre. Podrá encontrarlo en el fondo del mar, en el vientre de la gran ballena Monstruo.

Este “gran pez” se ha tragado la barca de Geppetto.(Es preciso reconocer que una ballena es un mamífero y no un pez, pero si forzamos un poco los hechos podemos llegar a una interpretación interesante. El pez es un antiguo símbolo de la reconciliación del espíritu y la materia.

El mar es un símbolo del inconsciente.

Así, ¿dónde encontrará Pinocho lo que busca?

¿Dónde encontraremos el objeto de nuestra aspiración espiritual?

Dentro de nuestro propio yo inconsciente.

Nuestra verdadera naturaleza espiritual reside allí.)

Cuando Pinocho y Pepito Grillo buscan a Geppetto en el mar, afortunadamente los traga la misma ballena. En el vientre de Monstruo tiene lugar una alegre reunión de Pinocho con su padre. Pero pronto se dan cuenta de lo apurado de su situación. Deben escaparse de alguna manera para seguir juntos a la luz del día y en tierra firme. Dicho de otro modo, nuestro viaje espiritual no termina cuando empezamos a reencontrarnos con nuestras profundidades espirituales en nuestros sueños, en nuestras oraciones o en nuestras meditaciones. El paso siguiente es llevar ese estado superior de la conciencia a la vida diaria, y esa suele ser la tarea más difícil.

En la parábola, Pinocho tiene un plan. Se le ocurre una manera de escapar, pero requiere mucha fuerza y valor.

En un momento dado, parece que Geppetto se va a ahogar, y Pinocho se sacrifica para salvar a su padre.

Cuando Geppetto vuelve en sí en la playa, se encuentra a su lado el cuerpo sin vida de su hijo.

Muy afectado, se lleva el cuerpo a su casa y lo deposita en una cama.

Para su sorpresa, el Hada Azul vuelve y toca de nuevo a Pinocho con su varita. Éste resucita y se cumple así su misión: vuelve a la vida como un niño de verdad.

Esta parábola de nuestro propio viaje del desarrollo espiritual nos cuenta partes del relato que todavía no hemos cumplido. Tú  puedes preguntarte en qué parte del relato estás. Puedes encontrarte a ti mismo en muchos puntos. Seguramente pasas una parte de cada día en el estado de conciencia simbolizado por la Isla del Placer. Puedes tener algunos momentos en los que intentas abandonar la isla, y otros momentos en los que estás buscando a tu propio Geppetto.

Sea cual sea la parte de este relato mítico en que parezcas encontrarte con más frecuencia, la buena noticia es el final.

Este es el significado de la vida: seguimos el proceso de convertirnos en compañeros de Dios, conscientes y cocreadores.

Puede que el florecimiento de nuestra verdadera naturaleza esté lejos todavía, pero cada día podemos hacer algo que nos lleve un paso más en esa dirección. El propósito de la vida que compartimos todos es hacer finito lo infinito; dar expresión individual a cualidades espirituales.

EL JEFE

Hay personas a quien no se les puede otorgar poder, se crecen y avasallan cuando lo tienen, en cualquier esfera de la vida.JEFE Deberíamos tener precaución con las personas a las que se le otorgue poder, porque el poder por alguna razón que se me escapa, cambia a la mayoría de las personas, inmediatamente después de tomar posesión de su cargo se creen superiores. No comprenden que todos somos iguales y estamos aquí para un mismo fin. Me entristece cuando veo cómo algunas personas con ciertos cargos abusan de sus semejantes. La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él. (Thomas Macaulay (1800-1859)

Sería tan fácil convivir con personas sencillas y sensatas tratando de cumplir la regla de oro en sus vidas; no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti). Quizás no se den cuenta que la vida es cíclica y que de la noche a la mañana las tornas pueden cambiar, es cuestión de tiempo que esas personas a lo largo de su vida encuentren la horma de su zapato, La Justicia Divina se encargará de ello. Cuanto más poder se tiene menor es la libertad y cuanta más categoría, mayor debe ser la servidumbre, el mérito no sólo está en poder subir, sino también en saber bajar, todo en su justa medida. Sería fantástico encontrar a tu paso por la vida a personas cuyo trato con sus semejantes se basara en igualdad, cariño, humildad, en un trato exento de prepotencia; aseguro que hasta desde un punto de vista egoísta se conseguiría mucho más. Cuando el poder del amor se imponga al amor por el poder, el mundo conocerá la paz (Jimi Hendrix). Y de nuevo recurro a nuestro sabio refranero español y te digo: ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió, es increíble, pero cierto.

Un hombre vuela en un globo, cuando de repente, se percata de que está perdido, maniobra y desciende lentamente hasta que divisa a alguien en la calle y le grita: Disculpe! ¿Podría usted ayudarme? He quedado a las dos con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro.

Claro que sí – le contesta – se encuentra usted en un globo de aire caliente flotando a unos treinta metros de altura, entre los 40 y 42 grados de latitud norte y entre los 58 y 60 grados de longitud oeste.

Es usted informático, ¿verdad? – Pregunta el del globo.

Sí señor. Lo soy. ¿Cómo lo adivinó?

Es simple, porque todo lo que me ha dicho es “técnicamente” correcto, pero “prácticamente” inútil. Continúo perdido y voy a llegar tarde a mi cita por qué no se qué hacer con su información.

Y usted es jefe ¿Verdad? Preguntó el de la calle.

Sí señor ¿Cómo lo ha sabido?

Es muy simple. No sabe ni dónde está, ni para dónde va… Ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho se halla exactamente en la misma situación en que estaba antes de encontrarnos… salvo que ahora, por alguna extraña razón…. ¡La culpa es mía!

GLOBO Como decía la abuela de mi amigo Ricardo… si quieres conocer a Juanillo, dale un carguillo.