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Archive for the ‘MITOLOGÍA’ Category

El día que la Atlántida desapareció sobre la aguas, el 27 de julio de 9792 a. C., Orión, Venus y otros planetas y estrellas ocuparon “posiciones codificadas”. Los OSIRIS, dueño de las dos tierrassumos sacerdotes que escaparon del cataclismo se llevaron consigo los conocimientos y los guardaron en el laberinto (Círculo de Oro) en Egipto, donde fue trazado un plan maestro para avisar a la humanidad sobre el cataclismo siguiente. Esta asombrosa historia debe ser conocida por todos porque, en el año 2012, las estrellas estarán exactamente en la misma posición que ocuparon el año en que la Atlántida fue sumergida.

La historia de Osiris comienza en el año 10000 a. C.

L’An-Nu, sumo sacerdote de Aha-Men-Ptah, reunió su consejo. Tenía alarmantes noticias, gracias a “cálculos matemáticos de configuraciones estelares”, estaba en condiciones de calcular la fecha del fin del mundo. Se basaba en los acontecimientos del cataclismo anterior ocurrido el día 21 de febrero del año 21312 a. C., cuando la Atlántida fue parcialmente destruida (la Tierra giró 72 grados en el zodíaco). Su mensaje fue duro y doloroso. No hay duda de que debemos organizar un éxodo de nuestro pueblo hacia otras regiones. No me baso en las Sagradas Escrituras, sino en combinaciones matemáticas que pueden ser comprendidas por cualquiera. Cualquier movimiento de las estrellas y los planetas se produce en armonía según las leyes de Dios. Sabemos con certeza que las “combinaciones matemáticas celestes” tienen influencia sobre todos los organismos de la Tierra a través de las configuraciones que representan. Los cálculos de mis predecesores y los científicos establecen una catástrofe de proporciones desconocidas; durante cataclismo anterior, el Norte de nuestro país se convirtió en un iceberg y otras partes del mundo fueron destruidas, en esta ocasión nuestro país desaparecerá por completo bajo las aguas. Uno de los miembros más anciano rebatió: no dudo de sus palabras, pero si las damos por buenas significaría la construcción de centenas de miles de barcos, sin mencionar la comida necesaria para alimentar a millones de personas, será necesario la intervención de varias generaciones.

L’An-Un, tomó la palabra. La ley celestial determina la armonía de los cielos y el movimiento matemático de la Tierra a lo largo del tiempo. Partiendo de esa base, nosotros, conocedores de los números, determinamos que la fecha exacta del cataclismo sucederá el día 27 de julio del año 9792, dentro de 208 años y será inevitable. Así, tendremos que tomar las medidas necesarias para que dentro de dos siglos todos puedan abandonar estas tierras e iniciar sus vidas en una nueva patria. Las primeras señales de lo que nos aguarda ya son visibles en el horizonte, donde el Sol está más rojo al amanecer… el Este será rojo, tan rojo como nuestra sangre, porque nuestro imperio pertenecerá a los muertos. A partir de ese día comenzaron los preparativos.

Los años transcurrieron, en 9842 a. C. nació el primer hijo del rey Geb y la reina Nut, era niño y su madre le puso el nombre de la constelación que dominaba el cielo meridional: Osiris u Orión. Estaba predestinado a ser el 589º gobernador de Aha-Men-Ptah (posteriormente, los filósofos griegos dieron a Aha-Men-Ptah el nombre de Atlántida). En 9841 a. C. nació su hermano Seth y un año más tarde sus hermanas gemelas Isis y Nepthys. Seth envidiaba a sus hermanos, pero sobre todo envidiaba a su hermano por ser el heredero del trono. Osiris e Isis siempre estaban jugando y riéndose, el rey al verles tan contentes juntos decidió que se casaran. Seth no asistió a la boda, rabioso se fue a maquinar su venganza. De la unión entre Osiris e Isis, nació Horus. Mientras Seth reunía un ejército cada vez mayor, había muchos habitantes rebeldes por las medidas restrictivas tomadas a causa del futuro cataclismo y se unían a Seth. En ese tiempo Osiris se convirtió en el nuevo gobernante a los 32 años de edad, transcurría el año  9805 e faltaban apenas trece años para el cataclismo. Osiris formó un ejército para luchar contra los rebeldes y proteger almacenes de comida y los puertos, pero a pesar de la vigilancia muchos botes almacenados habían sido destrozados y convertidos en leña. Una gran cantidad de material preparado para el éxodo fue destruido o inutilizado a causa del  caos causado por Seth. Horus tenía 24 años cuando su tío Seth se incorporó al 7º Estado y ordenó la destrucción de 4000 “Mandjists”, barcos a prueba de naufragio que garantizaban la sobrevivencia de 30.000 personas. Después de esa destrucción hubo una tregua de 3 años, pero dos semanas antes del cataclismo, Seth intensificó el ataque y en la noche del 26 de julio atacó la capital por sorpresa. Los habitantes preocupados y atareados por los preparativos del éxodo, no fueron capaces de defenderse debidamente y el resultado fue desastroso. Por estar sus soldados completamente ebrios, Seth no se atrevió a enfrentarse a las tropas reales y, así sólo se salvó el palacio real de la masacre. Entonces a Seth se le ocurrió un ardid, envió a un mensajero al palacio ofreciendo su rendición. Sólo exigía para firmar su rendición, era imprescindible la presencia de  Osiris.

A pesar de las advertencias de Geb, Nut e Isis, Osiris decidió ir, dejando la defensa en manos de su hijo Horus. Osiris fue escoltado por 7 hombres, mientras caminaban por las ruinas en llamas de la capital, fueron abatidos por lanzas sin apenas tiempo para reaccionar. Osiris herido fue conducido a una casa donde le aguardaba su hermano Seth en compañía de sus hombres. Seth, seguro de su triunfo miró a su hermano con desprecio y arrogancia, mientras Osiris le miraba con profunda tristeza. Seth, con una rabia irracional cogió la espada de uno de sus hombres y se la clavó en el corazón de Osiris, que murió sin que un solo sonido saliera de su boca. Envolvieron el cuerpo de Osiris en una piel de toro y lo tiraron al mar para que fuera pasto de los peces.

Nepthys que tenía el don de la videncia, vislumbró lo que había acontecido, Horus enterado de la muerte de su padre reunió a 2000 hombres y fueron hacia el lugar donde suponía estaba Seth, pero sólo encontró  muerte y destrucción, pero no halló el cuerpo de su padre, liberó la capital aunque estaba totalmente destruida. Era el 27 de julio, último día de la Atlántida. Fue un ocaso irreal, sin Sol, sin cielo, sólo una bruma roja sofocante se fue extendiendo como un manto que absorbía no sólo los sonidos, sino también la luz del Sol. Entonces todos comprendieron lo inevitable, Horus comprendió también que era el fin de su país. Pensó en dar un golpe definitivo a su tío y sus tropas, pero entonces la furia celestial se hizo conocer en toda su omnipresencia, terremotos pusieron fin a la batalla no iniciada.

Geb asumió de nuevo el mando y, decidió iniciar el éxodo, dejarían todo atrás, envió a un emisario al puerto para que iniciaran las órdenes ya dadas. Miles de Mandjits estaban rigurosamente protegidos con todo el equipamiento necesario para subsistir. Fue embarcando el pueblo y después también la familia real y los sumos sacerdotes según las órdenes recibidas con antelación. En ese momento los volcanes en erupción con una fuerza incontenible empezaron a escupir lava, piedras, tierra y la bruma se volvió de nuevo espesa.  Fragmentos de piedra y lava empezaron a caer sobre el puerto y los habitantes sufrieron un ataque de pánico que hizo imposible el orden en el embarque, fue el simple instinto de supervivencia el que hizo que reinara el caos. No respetaron el número de 10 personas por barco y la mayoría por exceso de peso se fueron hundiendo uno tras otro.

Mientras tanto, Nepthys e Isis buscaban el cuerpo de Osiris. Nepthys llevaba a la hermana y la conducía a través de la bruma en busca del cuerpo del hermano y marido que a causa de haberle cubierto con la piel de toro le resultaba difícil para la “vidente” descubrir donde estaba. El pánico y los miles de cadáveres complicaba la búsqueda, ¿valdría la pena continuar si en breve también morirían?  Seth se preguntaba lo mismo, su ejército le abandonó, los hombres que se habían reído de la profecía se apresuraban para huir de su desobediencia a las leyes de Dios, se sentía solo y se preguntaba qué había sido de su honor y su reino perdido.

Horus dio la libertad a sus hombres y se fue en busca de su tío para vengar la muerte de su padre.

En el puerto continuaba el caos, el miedo hacía que las personas se atropellaran unos a otros, los barcos sobrecargados se hundían, los ahogados se contaban por millares, en medio de ese infierno el sumo sacerdote junto a su familia había conseguido embarcar y partieron hacia un futuro desconocido.

Seth, gracias a una ráfaga de viento que por unos segundos limpió la bruma, vio a su sobrino Horus. Lleno de odio se dirigió hacia el hijo de su hermano con intención de matarlo. Los árboles empezaron a caer, la lava destruía todo lo que tocaba, la tierra temblaba, el olor era insoportable y, Seth sucumbió al miedo, y con un pánico irracional atacó a Horus, su espada le rozó hombro, con otro golpe alcanzó la cara de su sobrino. Horus con sus manos ensangrentadas se cubrió la cara y este gesto hizo que Seth, considerándose victorioso empezara a alejarse de aquel lugar intentando escapar del torrente de lava que se aproximaba. Aunque Horus no estuviera muerto, no podría escapar de ese fuego fantasmagórico. Horus estaba a merced de los cielos, había perdido el ojo derecho y el izquierdo estaba ensangrentado. Pero ocurrió el milagro, Horus se salvó por estar sobre una roca de granito donde la lava no llegaba. Por otra parte, Nepthys divisó una pequeña bahía que tenía una higuera y sobre una rama caída estaba el cuero que envolvía el cuerpo de Osiris. Isis con sumo cuidado cogió el cuero y lo puso en un pequeño Mandjits abandonado, lo dejó al cuidado de su hermana y unos soldados y partió en busca de su hijo. Llegó a palacio y vio a Geb y Nut prestos para partir esperando noticias de su hijo y de su nieto. Viendo la determinación de Isis de buscar a su hijo, sin demora Nut y los jefes restantes se encaminaron hacia dos galeras suficientemente fuertes como para resistir los bravos mares que les aguardaban. El nuevo país necesitaría una nueva madre, señora de un nuevo cielo que, en ausencia de Osiris y Horus enseñaría a los supervivientes a vivir en su segunda  patria. Su nombre sería Ath-Ka-Ptah, que significa literalmente “Segunda Alma de Dios”, nombre que los griegos transformarían fonéticamente en Ae-guy-Ptos (Egipto).

Isis no sabía dónde buscar a su hijo. Así extendió sus brazos al cielo y rezó: “O Ptah-Hotep, rey de los cielos, abre tus compuertas y detén el fuego. Salva al hijo de tu hijo. Ordena que el día del gran cataclismo no se convierta en un día de luto. Ó Ptah-Hotep, rey de la Tierra, ordena que el gran río abra todas sus reservas”

Han pasado seis mil años y esa súplica continua grabada en todas las tumbas del Valle de los Reyes de Luxor y Déndera. En los anales de los libros se lee: “La súplica de Isis fue oída y una lluvia roja cayó sobre la tierra como si la sangre de los muertos fuera esparcida sobre la tierra despedazada” en unas pocas horas la lava se había enfriado y pudo entonces Isis andar sobre las rocas endurecidas, de pronto vio el cuerpo de su hijo. Horus a su vez, pensó que estaba teniendo una alucinación al ver a su madre. Isis lavó el ojo de Horus y pudo entonces verla. Con gran sacrificio y muchas vicisitudes llegaron al barco. Horus sabía que no se salvarían quedándose en el barco, para sobrevivir tenía que escoger un destino donde pudiesen desembarcar sin peligro.

Gracias al Maestre de las Combinaciones Matemáticas Celestiales” había aprendido que la Tierra es una esfera. La observación y cálculos minuciosos de figuras geométricas formadas por los planetas y cuerpos celestes, le habían revelado una única ley universal, que conducía a este gran cataclismo. Pero la Tierra aunque destruida continuaría existiendo. De repente se dio cuenta que los Madjists ya casi no se mantenían en la superficie y preguntó a su madre ¿algo va mal, madre? No, es el nuevo día que comienza por el lado correcto. ¿Correcto? Eso es imposible, sólo sería posible si estuviéramos en la dirección equivocada. Es el Este, porque la tierra visible está en el Oeste. Todos estaban aterrorizados y el día transcurrió con el Sol saliendo por lado equivocado sin que nada aconteciera.

De pronto Osiris apareció en el cielo estrellado, había nacido como un Dios y había sido asociado a esa constelación, renacía en el cielo. La constelación de Orión, nombre con que Osiris fue designado, encontrará su imagen en la Tierra en las tres Pirámides de Gizeh. El caso es que Orión (Osiris) volvió a despertar en el cielo estrellado y se convirtió en la fuerza conductora que sustenta la religión egipcia.

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Qué difícil hacen algunos la convivencia diaria, sobre todo en el hogar. En nuestra mano está el poder vivir de manera armoniosa, ¿por qué ciertas personas hacen de la convivencia un martirio? La convivencia es fácil si se desarrolla en un ambiente de generosidad y respeto,  cada uno tiene que aportar su “granito de arena” es hoy por ti y mañana por mí; así habrá serenidad y  paz todos los días. Cuando formes tu primer hogar, si no quieres ser siempre tú la persona que haga determinadas cosas, ya sabes, en las comunidades no muestres tus habilidades, las costumbres se hacen leyes. Y si las circunstancias te obligan a renunciar a tu hogar, no te preocupes en demasía, nada material es comparable con la paz del alma, termina,  para así no repetir, tal como dice Herman Hesse en su libro Siddartha:  Todo lo que no se termina de sufrir o no se resuelve hasta el final, se repite; siempre se vuelven a sufrir las mismas penas. ¿Y tu no querrás repetir verdad? Deja que la otra persona actúe como considere, pero tú hazlo bien, ¿para qué sufrir por bienes materiales que no puedes llevarte en tu viaje final?. Esto no significa que no luches honestamente por lo que te pertenece, pero piensa que muchas veces perdiendo se gana. Una casa no es un  hogar, el hogar lo “construirás” tú en cualquier parte,  una casa puede ser sólo un habitáculo, no te apegues a unas paredes, sólo por el valor material que puedan tener. En las tradiciones más antiguas, los genios eran los espíritus de pueblos desaparecidos, que actuaban de noche y se escondían al despuntar el día. Otras tradiciones dicen que son seres de fuego. En todos los casos se trata de seres con características de duendes y otros seres mitológicos elementales de la naturaleza; que pueden, según su talante, atacar o ayudar al ser humano. Como curiosidad te diré que en la mitología romana creían que cada casa, familia, individuo o ciudad tenían su propio Genio (Espíritu protector). El Genio recibía un culto especial como dios del hogar porque se creía que otorgaba fortuna y dotes intelectuales a sus devotos, por esta razón, la palabra llegó a designar a una persona con dotes intelectuales no comunes.  La gran adoración que el pueblo indio profesaba a la turquesa les llevaba a emplazar algunas piezas de la misma en los dinteles de las puertas para guardar sus hogares de las malas entidades psíquicas. En la mitología griega, Hestia es la diosa del hogar, llamada en la mitología romana Vesta. En la mitología romana, a los Lares, dioses del hogar, se les veneraba representados en forma de pequeñas estatuas que se colocaban tanto dentro como fuera del hogar, en altares llamados lararia, y se realizaban ofrendas o se les rendía oración. Otros seres relacionados con el hogar son por ejemplo: el duende Kobold, de la mitología germana, realizaban las tareas del hogar cuando sus dueños no estaban en ella a cambio de los restos de comida, vengándose de ellos si no se les dejaba alimentos. Un duende de la mitología extremeña, en este caso femenino, es Pomporrilla, una duendecilla traviesa que le gusta confundir a los habitantes de la casa cambiando las cosas de su sitio y produciendo ruidos extraños. Perteneciente a la mitología asturiana está un duende travieso y muy inquieto, muy apegado a los dueños de la casa donde habitan, tanto que si se cambian de casa, al poco tiempo se van con ellos a la nueva vivienda siendo muy difícil deshacerse de él, se le conoce como Trasgo. Otro duende doméstico es  Trastolillos, es travieso y juguetón, que al igual que Pomporilla, le gusta esconder las cosas, abrir las ventanas, beberse la leche, trastadas que le causan mucha risa, aunque en el fondo no deja de ser como todos los demás protectores del hogar. En realidad, estos seres invisibles en nuestro mundo terrenal, son todos de la misma familia, pero conocidos por diferentes nombres según la cultura, mitología o tradición de cada país. Grigg es la diosa del hogar en la mitología escandinava y en la mitología egipcia, la misión de proteger el hogar pertenecía a diosa Bastet.

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EDIPO

Edipo y  EsfingeEn la mitología griega, Edipo era hijo de Layo, rey de Tebas y de Yocasta. Fue abandonado al nacer sobre el monte Citerón porque un oráculo había predicho a Layo, que el hijo que Yocasta llevaba en su seno sería su asesino. Decidido a rehuir su destino, Layo ató los pies de su hijo recién nacido y lo abandonó en una montaña solitaria para que muriera. Edipo fue recogido por unos pastores y entregado a Pólibo, rey de Corinto, quien le dio el nombre de Edipo (pie hinchado) y lo educó como si de su hijo se tratara. Después de unos años, Edipo deseaba conocer su verdadero origen y consultó para ello a un oráculo que le dijo que no volviera nunca a su patria, ya que estaba destinado a dar muerte a su padre y a casarse con su madre. No sabía que era adoptado y no creyendo tener más patria que Corinto, se alejó para que la profecía no se cumpliera. Pero en su camino, en una disputa, encontró al rey Layo y lo mató. Halló la ciudad de Tebas, desolada por la Esfinge; un monstruo con el rostro de mujer, cuerpo de perro, alas y cola de dragón y garras de león. Proponía enigmas a todos los pasajeros y los devoraba al no poder adivinarlos. Cuando Edipo llegó a la entrada de la ciudad, la Esfinge le planteó el siguiente enigma: ¿Qué animal es el que tiene cuatro pies por la mañana, dos al mediodía y tres por la tarde? “Es el hombre”. Al acertar el enigma, la Esfinge se suicida lanzándose al vacío. El sucesor de Layo era Creón, había prometido la corona y la mano de Yocasta al que matase al monstruo adivinando el enigma. Y, así se convirtió Edipo en rey de Tebas y esposo de su madre. Durante muchos años reinó digna y pacíficamente, engendrando con su madre y esposa dos hijos, Polinices y Eteocles y dos hijas, Ismene y Antígona; hasta que la peste asoló a Tebas y el Oráculo proclamó que la peste cesaría cuando fuera expulsado el asesino del rey Layo. ¿Pero dónde encontrarlo? Edipo empieza a hacer averiguaciones y gracias a Tiresias, el adivino ciego, descubre que es él el asesino de su padre y al mismo tiempo esposo de su madre. Yocasta, al descubrir el incesto se suicida colgándose de un árbol. Horrorizado, Edipo se arranca los ojos con los broches del vestido de Yocasta, abandona el trono y huye de su patria en compañía de su hija Antígona. Después de vagar muchos años, llega a Colono, santuario consagrado a las Euménides, diosas de la Tierra, cerca de la ciudad de Atenas y allí muere, no sin antes obtener la promesa del dios Apolo, que el lugar de su muerte permanecería sagrado por haber dado refugio al vagabundo. La predicción del oráculo se ha cumplido, en esta tragedia, Edipo no ha podido burlar al DESTINO.

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nornas-hilanderasLas Moiras fueron conocidas por los latinos por el nombre de Parcas; representaban los destinos humanos. Son tres hijas de la Noche y se llamaban, Cloto, Laquesis y Atropos. Ellas asignan a cada persona una parte del bien y del mal, aunque las personas podían acrecentar o aminorar el mal gracias a su comportamiento. Cloto, es la hiladora, personificando la trama de la Vida; Laquesis es la Suerte, la parte del azar a la que cada persona tiene derecho y, Atropo es el inflexible Destino contra el cual nada se puede hacer. Las Parcas asisten en la sombra a los hombres durante toda su vida; en su nacimiento están asociadas a las Quilicias, y los hombres deberán invocar a las tres Parcas en la hora de su matrimonio para que su unión sea feliz y, así hasta que en la hora final acuda Átropo con sus inexorables tijeras para romper el hilo de la vida.
En la mitología nórdica, el destino está simbolizado por las Nornas. En el concepto tiempo el Pasado se atribuye a Urd, representada por una mujer anciana que mira constantemente hacia atrás, el Presente a Verdande, representada por una mujer adulta, mira al frente y el Futuro a Skuld, representada por una mujer joven con un velo y sostiene en sus manos un pergamino aún sin desenrollar. Estas tres hermanas, están a la sombra del hombre durante toda su vida desarrollando desde el nacimiento el hilo del Destino. Según esta mitología, existe un plan concebido de antemano para cada persona, pero el hombre es libre de actuar, y así, modificar en parte la ley eterna del universo, una fuerza que parece no tener principio ni fin. En ocasiones, aparecían ante los mortales para darles consejos o pronosticar el futuro. Viven bajo la sombra del árbol de la vida, Yggdrasil, cuyas raíces mantienen unidos los nueve mundos. Son tres las raíces del Árbol de la Vida, siendo la última raíz la que está orientada hacia la morada de las Nornas. Además de las Nornas, los nórdicos creían que los humanos tenían un espíritu guardián llamado Fylgie que permanecía invisible hasta el momento de la muerte. Los dioses no podían influenciar ni cuestionar sus decretos bajo ningún concepto.

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el-juicio-de-paris1No es egoísmo decir no cuando sea necesario, es un indicio de madurez, de saber lo que quieres; por experiencia sé que se tarda en comprenderlo. Si piensas que te van a querer menos por decir “no” cuando lo consideres necesario, te equivocas. Uno de mis grandes errores ha sido el pensar que al decir sí a todo, lo estaba haciendo “bien”, ¿bien para quién?; no te engañes, si se hace algo que de verdad no se quiere hacer o que no estás de acuerdo, o que lo harías de otra forma, el final será desastroso; y si tú no te sientes bien, nadie a tu lado lo estará. Pero, no abrigues resentimientos contra nadie y menos contra ti si en alguna ocasión eres débil, forma parte del proceso de aprendizaje. Debemos tener paciencia, paciencia con nosotros mismos, paciencia con los demás y paciencia con la vida. Ni hagas, ni te hagas reproches; es doloroso e inútil para ambas partes; vive y deja vivir. No le des a las cosas más importancia de la que tienen, no seas tú quien lance la manzana de la discordia.

Eris, la diosa de la discordia, la única no invitada a la boda del Rey Peleo y de la nereida Tetis, arrojó resentida a la sala del banquete una manzana de oro destinada “a la más hermosa”. Como las tres diosas más grandes del Olimpo, Hera, Atenea y Afrodita, decían que la manzana era suya, y Zeus se negó a elegir entre las tres diosas que aspiraban a la manzana; ellas le pidieron al mortal Paris, príncipe de Troya, que diese su fallo. Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una gran fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo. Paris seleccionó a Afrodita como la más bella, y como recompensa eligió a Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao. Y, así este hecho es conocido como el Juicio de Paris. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya.

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justicia1En el diccionario la acepción de la palabra teoría nos dice que es el conocimiento especulativo considerado con independencia de toda aplicación, es decir, sin haberlo comprobado en la práctica. Con qué facilidad teorizamos; habitualmente escucho a la gente decir, pues si yo fuera él o ella, haría o le diría tal cosa, sin darnos cuenta que como decía Ortega y Gasset en su famosa frase “Yo soy yo y mi circunstancia”. No deberíamos erigirnos en jueces de faltas ajenas, debemos ser tolerantes, pongámonos en el lugar del otro, no sabemos si haríamos lo mismo en sus mismas circunstancias, no juzguemos y no seremos juzgados. ¿cómo podemos entender la actitud de otra persona si no estamos dentro de él? ¿cómo saber los verdaderos motivos que le hacen actuar de determinada forma? Sólo podemos saber quién es el causante de los hechos, no el culpable. Para hallar al culpable tendríamos que ahondar mucho más en las vidas de las personas a las que estamos juzgando. Hagamos fácil la vida de los demás, así nuestra vida también será más fácil. No hemos venido para someternos a examen los unos a los otros, ni para juzgarnos, ni para usar a los demás con el fin de satisfacer nuestras necesidades, ni para corregir, cambiar o despreciar a los demás. Estamos aquí para apoyarnos, perdonarnos y ayudarnos los unos a los otros. Y, lo más seguro es que si juzgas a alguien, te estés equivocando, aunque creas que tienes razón. Para juzgar ya están las Diosas.
En la mitología griega, Némesis, también llamada Ramnusia, es la diosa de la justicia retributiva, la venganza y la fortuna. Castiga sobre todo la desmesura y sus sanciones tienen usualmente la intención de dejar claro a los hombres que, debido a su condición humana, no pueden ni deben trastocar con sus actos, ya sean buenos o malos, el equilibrio universal. Diosa que medía la felicidad y la desdicha de los mortales, a quienes solía ocasionar crueles pérdidas cuando habían sido favorecidos en demasía por la Fortuna. Como hija de Diké es la divinidad equitativa que castiga el orgullo y la impiedad, estando, por lo tanto en relación con Temis, diosa del orden universal. Se la representa con una corona y a veces con un velo que le cubre la cabeza, lleva una rama de manzano en una mano y una rueda en la otra. Eunomia (buen orden) era la diosa de la ley y la legislación, Diké era la diosa de la justicia moral, confundida con Astrea, y anterior diosa de la justicia. Temis, diosa de la justicia, se la representa con los ojos vendados, con una balanza en una mano y una espada en la otra. Balanza en la que pesa las peticiones de las partes en conflicto.

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el-juicio-de-parisLa Mitología puede muy bien ser no sólo un conjunto de cuentos fantásticos, sino que, puede representar una forma de expresión de la Sabiduría Tradicional. Esto es un hecho en lo que se refiere al tronco principal de las mitologías de los diferentes pueblos, y los mitos secundarios casi siempre tienen alguna moraleja al modo del refranero. ¿Por qué los antiguos ponían pasiones y amores humanos en los dioses, a la vez que les atribuían poderes supranormales? Parece más bien que lo que hoy nosotros traducimos como dioses eran, para nuestros antepasados, la representación de las fuerzas rectoras del universo. Y, de acuerdo a la sentencia hermética de “como es arriba es abajo”, las debilidades y potencias de los dioses podían ser, aunque no necesariamente, las de los hombres. De este modo, lo que llamamos mito es simbólicamente un cúmulo de experiencias humanas expresadas en forma artística y simbólica. Nuestros antepasados, estaban muy atentos al comportamiento de los dioses, pues ellos sabían que esas potentísimas fuerzas tenían efectos inmediatos sobre la vida terrestre. De ahí que siempre hubiera un cierto aire de respeto a esas energías que, como algo propio de civilizaciones ya caducas, degeneró en lo que hoy conocemos como sacrificios. En su origen eran ceremonias de Alta Magia Blanca destinadas a contrarrestar en lo posible, con el poder mental y la voluntad de los antiguos Iniciados y, en momentos propicios determinados por la posición de los astros, a esas tremendas vibraciones que manejan nuestro planeta.
Mito, por derivar de la idea propia de “discurso”, el mito pasó a significar alrededor del siglo V a. C., “historia”, “relato de unos sucesos”. El historiador Herodoto se interesó por documentar todo cuanto fuera posible sobre las guerras entre griegos y persas, aun cuando algunos de dichos relatos pudieran tomarse más bien como mitos o leyendas. Admitió que no había certidumbre en torno a la exactitud de tales hechos, pero el interés que presentaban era tal que sencillamente no podían caer en el olvido. En el siglo IV a. C. Evémero filósofo afincado en Macedonia, llegó a sostener que todos los mitos y leyendas guardaban relación con hechos históricos y que los dioses eran, en origen, hombres que habían cosechado grandes éxitos y que, tras su muerte, recibían honores divinos por parte de un pueblo agradecido. El estudio de la épica india ha revelado inopinados paralelos entre Homero, especialmente entre la Ilíada (el relato de la caída de Troya) y el Ramayana, la expedición de Rama a Sri Lanka con el objeto de recuperar a su esposa Sita, que había sido raptada. En la antigua Sumeria, en el sur del actual Iraq, los mitos más antiguos que han pervivido nos explican que la realeza “descendía de los cielos” y que el soberano era elegido e investido por una asamblea de dioses. En el tercer milenio a. C. la deidad local se creía que era propietaria real de cada una de las ciudades sumerias, y su templo poseía y explotaba la mayor parte de las tierras de regadío, de tal manera que el rey era una especie de administrador que gestionaba los Estados del dios. Se afirmaba que inicialmente los dioses estaban obligados a trabajar; tenían que realizar duras tareas de agricultura y regadío. Pero se rebelaron por ello, y Enki (Hijo del dios celeste An) y su madre Nammu, (Diosa del agua y de la creación) crearon un pueblo para relevarles en estas labores. Entre otras cuestiones de las que se ocupan los mitos se encuentran las desdichas, el éxito, la crueldad, el amor, la muerte, las relaciones familiares, la traición, lo antiguo frente a lo nuevo, la juventud enfrentadas a la vejez, la magia, el poder, el destino, la guerra, la oportunidad, lo accidental, la locura, la búsqueda y el viaje. La riqueza de sucesos y descripciones en la mitología indica su profundo enraizamiento en la mente humana. Aun cuando los expertos estén lejos de haberse puesto de acuerdo sobre su explicación, la visión propuesta por C. G. Jung a comienzos del siglo XX parece la más probable. Según este psicólogo suizo, todo el mundo posee tanto un inconsciente personal como uno colectivo. El inconsciente personal consta de materia atañente a la experiencia del individuo, mientras que el colectivo recoge la experiencia mental de toda la humanidad. Las máscaras siberianas de los Yup’ik expresan la unidad entre hombres y animales y traen al presente el mundo mitológico del pasado. Los esquimales siberianos de las costas del suroeste de Alaska, el estrecho de Beiring y Siberia oriental labran complejas máscaras de madera, estas máscaras representan espíritus animales y personajes míticos. Según el mito una persona puede encarnarse en un animal o en su espíritu manipulando su propia forma. Una persona portadora de máscara puede obtener influencia sobre el espíritu animal, y los chamanes suelen llevarlas en los rituales para conciliar el éxito en la caza y en la pesca. A los pueblos siberianos la ropa les proporciona algo más que calor y protección frente a los elementos. Las ropas, tanto en su uso cotidiano como en su uso ritual y ceremonial son expresión de creencias religiosas y espirituales, y guardan de los espíritus malignos. Para hacer la ropa se utilizan pieles de animales, pero los espíritus de los animales conservan el control sobre estas pieles, por lo que durante la elaboración de las ropas han de observarse ciertos tabúes.

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