Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 20 enero 2010

Enoc, también Henok, en el Antiguo testamento (Génesis 4,17-18), hijo de Caín y padre de Irad. En otro momento (Génesis 5,18-21), Enoc era hijo de Yéred y padre de Matusalén. La palabra, por tanto, parece que corresponde al nombre propio hebreo de varios personajes bíblicos. Es posible que la figura patriarcal de Enoc tenga su origen en un mito solar, que más tarde asumió una considerable importancia en el pensamiento judío. La más destacada de las leyendas tradicionales asociaba a Enoc con su “traslación”, es decir, haber sido llevado al cielo sin haber muerto. Esta tradición se basaba en el Génesis 5,24: “Enoc anduvo con Dios y desapareció, porque Dios se lo llevó”. Este versículo ejerció gran influencia sobre el desarrollo de conceptos sobre la inmortalidad en el Antiguo Testamento.

 

El Libro de Enoc es una colección de escritos, la obra más larga incluida en los pseudoepígrafos; primero y más importante de los Apocalipsis. Este libro se atribuye al patriarca hebreo Enoc, también se lo denomina  Enoc Etíope, ya que los textos se han conservado en su integridad sólo en etíope, un idioma arcaico semita hablado en Etiopía. El libro es un conjunto de diversas secciones escritas por varios autores en distintos momentos de los siglos II y I a.C. Los especialistas han llegado a la conclusión de que la obra original fue escrita en hebreo o en arameo. Poco después se tradujo al griego. Se cree que la traslación al etíope se realizó a partir del griego, en torno al 500 d.C. Partes del Enoc Etíope sobreviven en griego, latín y arameo, en este último caso en los manuscritos descubiertos en Qumran, Jordania. El libro consta de siete secciones. La primera (capítulos 1 al 5) presenta el tema de fondo del libro, el inminente juicio de Dios. La segunda (capítulos 6 al 36) cuenta las desventuras de la horda de ángeles caídos y de los recorridos de Enoc por los lugares del castigo y de la recompensa finales. La tercera sección (capítulos 37 al 71) predice la llegada del Mesías, quien juzgará a todos, seres angélicos y humanos. Describe a su vez el paradisíaco futuro reino de Dios. La cuarta sección (capítulos 72 al 82) incluye revelaciones acerca de las criaturas celestiales, como por ejemplo los enfrentamientos que se producirán entre ellas cuando se acerquen los últimos días del mal. La quinta sección (capítulos 83 al 90) contiene las visiones de Enoc de un diluvio enviado para castigar al mundo por su perversidad y la posterior instauración del reino mesiánico. La sexta sección (capítulos 91 al 105) consuela a los justos, les insta a mantenerse así, y condena a los injustos prediciendo su final. En esta sección Enoc divide la totalidad de la historia humana en 10 semanas de diferente duración (que simbolizan otras tantas épocas), cada una caracterizada por personajes o acontecimientos especiales; por ejemplo, la cuarta semana la protagoniza Moisés; la séptima trata de una degeneración universal. En la décima y última semana el antiguo cielo será reemplazado por uno nuevo y eterno. En la última sección (capítulos 106 y 107), la culminante, vuelve a hablarse del diluvio, de la posterior repetición de la era de la depravación y de los castigos y premios que llegarán cuando el Mesías instaure su reino. Los primeros cristianos tenían en gran estima el Libro de Enoc, pero a excepción de sus poco frecuentes referencias al mismo, poco se sabía acerca de la obra hasta que a finales del siglo XVIII se descubrieron en el noreste de África tres manuscritos íntegros en etíope. Los especialistas modernos lo consideran importante porque muchos de sus conceptos e incluso su terminología, son muy similares a conceptos escatológicos posteriores y a libros y pasajes apocalípticos del Nuevo Testamento.

Read Full Post »

Existe mucho temor al cambio en nuestras vidas; el cambio es como una puerta cerrada, no sabemos qué es lo que hay detrás y eso nos asusta, solemos preferir una vida infeliz, pero conocida, antes que saber qué nos depararía esa puerta. ¿pero quién sabe si detrás de esa puerta podemos encontrar una vida diferente, una vida mejor? Cuando los cambios son voluntarios nuestra actitud es fuerte, pero cuando los cambios son obligados solemos acobardarnos. En la vida hay que arriesgarse aún sabiendo que unas veces se gana y otras se pierde, y, ya somos muchos los que hemos comprendido que a veces ganando se pierde y perdiendo se gana. Somos nosotros los que debemos cambiar, porque pensar que haciendo lo mismo y actuando de la misma manera, obtendremos resultados diferentes, es una actitud infantil.

Decía el Dr. Albert Schweitzer (Premio Nóbel de la Paz 1952) que el mayor descubrimiento de cualquier generación es el de que los seres humanos pueden cambiar sus vidas cambiando sus actitudes mentales y, Víctor Frankl (1905–1997) nos legó este pensamiento: Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.

Hay que arriesgarse, no podemos permanecer en un estado de desarmonía psicológica constante, es dañino para nuestro bienestar emocional y el de los que nos rodean, felizmente aún hay personas que se lanzan a una nueva vida sin saber el resultado pero con la esperanza de que halla gratas sorpresas en ello.

“Vamos a imaginar que la vida es perfecta; estás en un mundo perfecto, con personas perfectas, que tienen todo lo que quieren y puedan necesitar. Tienes todo lo que deseas, tal como lo has soñado y, además puedes vivir cuantos años quieras. Imagina que después de cien o doscientos años, te sientas en un banco inmaculadamente limpio, ante un paisaje idílico y piensas: qué aburrimiento, qué falta de emoción. En ese momento ves un botón rojo delante de ti que dice: ¡SORPRESA! Después de considerar todo lo que esta palabra significa, pulsas el botón? ¡Claro! Entonces entras por un túnel negro y sales al mundo en el que estás viviendo en este momento” (Maktub, Paulo Coello)

Cuando nos sintamos agobiados, cansados de vivir las mismas situaciones y necesitemos un cambio en nuestras vidas, debemos empezar por hacer cambios en nuestro hogar. En la medida de lo posible cambiaremos los muebles y los cuadros de lugar, renovaremos las cortinas, vaciaremos los armarios de objetos obsoletos que no utilizamos, sacaremos de los cajones ropa que lleva guardada ni se sabe el tiempo esperando una ocasión de utilizarlas que nunca llega y que en cada cambio de estación las conservamos “por si acaso”. No te apegues a las cosas materiales, no te de pereza desprenderte de ellas, regálalas a otras personas que seguro les hace más falta que a ti, quédate con lo que de verdad utilices. Por diversas causas, los hogares suelen tener muchos más muebles, objetos, prendas y adornos de los que realmente se necesitan y que ni siquiera nos gustan; al prescindir de muchos de ellos dejaremos espacio para que fluya una nueva energía. Al vaciar los armarios hacemos hueco para nuevas prendas y, aunque no lo creas existe cierto paralelismo entre vaciar nuestra casa de objetos inútiles y nuestra mente. Así, debemos también hacer “hueco” en nuestra mente para nuevas formas de pensar, desechando ideas y conceptos arraigados desde no se sabe cuánto tiempo para dar lugar a nuevos y así poder iniciar una nueva y diferente etapa en nuestra vida, puede que te sorprenda el resultado. La diferencia entre lo posible y lo imposible, es la medida de tu voluntad.

Hay una antigua receta que dice que si estás verdaderamente necesitado de un cambio, de un nuevo giro en tu vida, debes colocar unas tijeras abiertas debajo del colchón, justo en el lugar en que duermes; según la leyenda “cortarás” tu forma de vida y darás paso a una nueva. Pero si optas por esta opción, antes debes meditar si de verdad quieres un cambio en tu vida, los cambios no siempre pueden ser de nuestro agrado. Y, si finalmente te decides a hacerlo, debes iniciar este rito un día de Luna Nueva que es el momento en que se considera propicio para nuevos comienzos y retirarlas en Luna Llena. Un tiempo razonable para esta práctica sería de tres ciclos lunares (tres meses) empezando un día de Luna Nueva y terminando en la tercera Luna Llena que es el momento para finalizar aquello que se tenga pendiente.

Señor dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que si puedo y, sabiduría para reconocer la diferencia. Reinhold Niebuhr (1892- 1971)

¿eres un ángel? No – respondió – ¿acaso un santo? No – respondió – ¿entonces qué eres? Y, el Buda respondió: Estoy despierto.

¡Despierta! estás a tiempo.

Read Full Post »