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Archive for 29 julio 2011

Por el interés que muchos sentimos por la fecha de 21 de diciembre de 2012 he querido compartir con vosotros la interesante exposición de Daniel Matul en su libro Los Mayas;  paso a transcribirlo, tal como un querido amigo que al igual que yo está ávido por saber más sobre este inquietante asunto lo ha hecho llegar a mi. E, igualmente transcribiré todos los artículos relacionados sobre este tema que encuentre.

EL POEMA GALÁCTICO

SOLSTICIO DE INVIERNO DEL AÑO 2012

CUENTA DEL TIEMPO CULTURAL MAYA.

Daniel Matul.

Quetzaltenango, 24 de Octubre de 2008. 

El POEMA GALÁCTICO.

Recientemente y a propósito de la finalización de un ciclo, en la cuenta del Calendario Maya, de cinco mil ciento veinticinco años, el 21 de diciembre del año 2012, se han expresado diversas opiniones tanto en Guatemala como en diferentes partes del planeta.

Ciertamente, el 21 de diciembre de 2012, en el solsticio de invierno el sol estará ubicado en la abertura de la Vía Láctea, para producir un espectacular acontecimiento celeste que por su belleza hemos denominado el poema galáctico del 2012.

Precisamente, en el ánimo de favorecer la reflexión personal o colectiva –según sea la disposición- hemos preparado este sencillo trabajo cuyo contenido refiere aspectos relacionados con la cuenta Calendárica Maya; algunas concordancias históricas relativas al Códice de Dresde; reflexiones del antropólogo y arqueólogo inglés Eric Thomson, una de las principales autoridades del mundo occidental sobre la milenaria cultura y civilización maya y del irlandés Maurice Cotterell, autor del Libro “Las Profecías Mayas”; un resumen acerca de las investigaciones llevadas a cabo por el satélite SOHO en relación al proceso que podría poner en marcha la inversión del campo magnético del Sol en la Tierra; los juicios del Dr. Nat Gopalswamy, miembro del Goddard Space Flight Center, sobre los cambios periódicos del Sol; breve mención a la denominada Frecuencia Schumann y los cambios magnéticos en el planeta.

La idea consiste invitar a la investigación sobre lo que, según los antepasados mayas, ocurrirá en el solsticio de invierno del 2012, a fin de buscar una explicación más cercana a la realidad y distante de los fundamentalismos de cualquier tipo, los mesianismos y las actitudes milenaristas. Se trata de revalorar nuestra condición humana en la tierra en momentos en que nos encontramos vulnerables, por cuanto las ideas y el modelo de desarrollo que creó la época de la industria, se encuentra en crisis irreversible.

SOMOS PARTE DE UN INMENSO SISTEMA

Hoy estamos experimentando una nueva manera de entender y de interpretar la vida. La ciencia contemporánea ha logrado organizar una inédita forma de ver el universo.

Este innovador conocimiento, lleva consigo un cambio tan completo de aquella vieja visión de la vida que, separa a los seres humanos del universo, al tiempo de fracturar el espíritu de la materia.

El sorprendente y dramático descubrimiento, realizado por los astronautas cuando por primera vez observaron la Tierra desde el espacio, nos ha permitido comprender que, nuestro planeta no es estructura muerta y no puede ser explotada y saqueada al mejor postor.

Somos parte de la Tierra, conformamos una sola unidad que nos obliga a ser, vivir, compartir, comunicar y comulgar con ella, como seres vivos creadores y recreadores de la vida.

En 1977, el Premio Nobel de Química Ilya Prigogine expresaba: “Estamos en un momento apasionante de la historia, tal vez en un punto decisivo de giro. La ciencia, está comprobando la realidad de una profunda visión cultural. Los poetas y filósofos tenían razón al sugerir que el universo es abierto y creativo”.

Igualmente el escritor y poeta mexicano Octavio paz al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1990 en su discurso pronunciaba: “Al finalizar el siglo, hemos descubierto que somos parte de un inmenso sistema o conjunto de sistemas –que va de las plantas y los animales a las células, las moléculas, los átomos y las estrellas. Somos un eslabón de la “cadena del ser” como llamaban los antiguos filósofos al universo. . .”

En correspondencia con los modernos descubrimientos de la nueva ciencia, desde la más lejana antigüedad, la cosmovisión maya se nutre de las ciencias de la Tierra, de la ecología, de la biodiversidad y de la ética. Son estas sabidurías las que nos permiten situar y relacionar la condición humana en el cosmos, en la Tierra y en la vida.

EL ESTETICO FLUIR HUMANO

Situar nuestra condición humana en la naturaleza, significa obtener conciencia de nuestra unidad con la Madre Tierra para vivir en amplitud y hermandad.

Según este pensamiento cósmico el significado del ser y de la vida, consiste en correlacionar la conciencia más pequeña con la conciencia más grande: Criatura-Universo. De esta manera la cosmovisión maya nos proporciona las vías más recónditas para relacionarnos directamente con la conciencia más profunda, con el pulso más tierno del espíritu cósmico.

En el pensamiento maya el Agua, el Sol, la Tierra y el Aire, en sus diversas manifestaciones, constituyen la verificación cotidiana que el cosmos es un ser vivo y sagrado.

Estas correlaciones universo-tierra-ser humano, generan los valores culturales mayas que, desde la antigüedad, facilitaron el origen del complejo sistema calendárico, cuya prudencia puede encontrarse en los denominados códices de Madrid, Dresde y Paris, quizá bastante determinantes para la comprensión de un universo sintiente, inteligente y armonioso.

De manera que recordar el germen-ritual de pertenencia o pasión por el encantamiento de ser uno con el todo, en situación de modernidad, equivale al intento de contribuir al retorno del propósito espiritual y al reintegro del fluir estético humano, justamente, para que los atributos de la flora y la fauna; las características del cielo y la majestuosidad láctea, nos devuelvan al parentesco perpetuo con las montañas, los lagos, las cascadas, los volcanes, los ríos, la Abuela Luna, el Abuelo Sol y la Madre Tierra, hasta enlazar con aquella singular agudeza propuesta en los propios códices y el Pop Wuj: «Aquéllos que son dignos de ayudar a la naturaleza en su tarea de hacer crecer y sostener la vida, son iguales al cielo y la tierra».

LOS LIBROS DE LOS ANTEPASADOS MAYAS

Sucede que los primeros y principales cronistas del llamado “descubrimiento” e invasión de América son quienes describen por primera vez -con inocultable asombro- los libros de nuestros antepasados mayas, entre ellos, el italiano Pedro Mártir de Anglería y fray Bartolomé de las Casas.

Pedro Mártir ha sido llamado el primer historiador del “Nuevo Mundo”, aunque algunos le conceden la prerrogativa de primer periodista del “descubrimiento de América”, quizá por su posición de mayorazgo en la Corte Española, su condición de humanista y su curiosidad novedosa en aquella época.

Pedro Mártir, llevó a cabo un extenso trabajo narrativo de la historia del “Descubrimiento de América” que comprende 32 años que van desde de 1493 a 1525. La mejor edición de sus Décadas del Nuevo Mundo (De Orbe Novo) ha sido publicada en México por José Porrúa en 1964, traducida del latín por José Millares Carlo y con un estudio preliminar: “Pedro Mártir y el proceso de América”, de Edmundo O’Gorman.

Con “magnifica intuición”, dice O’Gorman, Pedro Martir, tituló su obra como “De Orbe Novo” ya que Cristóbal Colón y muchos otros en su época, siempre creyeron que el Almirante había arribado a las costas de Cipango (Japón), Cathay (China) o la India.

Fray Bartolomé de las Casas, por su parte escribió La Historia de las Indias (Edición preparada por A. Millares Carlo, introducción de Lewis Hanke, México: Fondo de Cultura Económica, 1951), y la conocida obra Apologética Historia Sumaria (Edición preparada por Edmundo O’Gorman. México: UNAM, Instituto de investigaciones Históricas, 1967).

Pedro Martir, comenta que nuestros antepasados mayas en sus diferentes libros inscribían su orden jurídico, las ceremonias, las solemnidades espirituales, las observaciones astronómicas y los cálculos del tiempo que les servían para vivir en armonía con el cosmos y con la naturaleza.

Con el testimonio de estos libros los antepasados dan cuenta de bibliotecas, bibliotecarios, escritores, filósofos y científicos; así como también, podemos encontrar astronomía, astrología, agricultura, matemáticas, filosofía, mística, arquitectura, calendarios, historia, genealogía y todo lo que distingue a la cultura y civilización maya.

Del mismo modo, otros cronistas, se ocupan de describir los libros mayas, como Francisco López de Gómara, secretario privado de Hernán Cortés, autor de una Historia de la conquista de México; el jesuita Joseph de Acosta en su Historia natural y moral de las Indias (1608) y, desde luego, los historiadores del descubrimiento y la invasión de Yucatán, como fray Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán (de fines del siglo XVI); fray Antonio de Ciudad Real, Relación breve y verdadera de algunas cosas de las muchas que sucedieron al padre fray Alonso Ponce … en … la Nueva España (c. 1590); Bernardo de Lizana que en las primeras décadas del siglo XVII escribió la Historia de Yucatán, Devocionario de Nuestra Señora de Izamal y conquista espiritual, y Diego López de Cogolludo en su Historia de Yucatán, publicada en Madrid en 1688.

De los “muchos” libros examinados por Pedro Mártir en Valladolid en 1520 y de entre tantos que deben haber poblado sus bibliotecas, sólo tres han llegado hasta nosotros y se conocen por el nombre de las ciudades en cuyas bibliotecas se encuentran: Códice de Dresde, Códice de Madrid y Códice de París. No obstante, aún se discute su autenticidad, existe un cuarto Códice denominado Grolier. Principalmente los códices de Dresde, Madrid y París, constituyen riquezas históricas invaluables y vitales para el estudio del pasado maya y sus proyecciones hacia el porvenir.

No sólo libros fueron enviados a Europa por los invasores, contamos también con el entusiasta testimonio del artista más famoso de los siglos XV y XVI en Europa, llamado Alberto Durero nacido en Núremberg, Alemania, el 21 de mayo de 1471, que contempló maravillado obras de arte, entre ellas un sol de oro, una luna de plata y objetos de finas plumas elaborados por joyeros mexicas. Como Austria era parte del imperio de Carlos I. de España y V. de Alemania, libros y tesoros americanos bien pudieron llegar allí, incluido, tal vez, el penacho de Moctezuma que hoy adorna un museo de Viena en Austria.

EL CODICE DE DRESDE

Muchos años más tarde Alejandro de Humboldt, considerado el padre de la geografía moderna, lleva a cabo la primera reproducción de un fragmento del Códice Maya que se conserva en la Biblioteca de Dresde, incluido en su obra Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América en 1810.

Sin embargo, el primero en publicar completo el Códice de Dresde fue

Edward King, vizconde Kingsborough quien, empeñado en demostrar que el Nuevo Mundo había sido originalmente poblado por la “tribu perdida de Israel”, hizo copiar todos los códices prehispánicos que existían en bibliotecas de Europa en nueve monumentales volúmenes titulados The Antiquities of Mexico (Londres: 1830-1848).

Las deudas contraídas por Kingsborough para realizar su ambicioso proyecto, lo llevaron a la cárcel, donde terminó sus días.

Otro notable científico, que contribuyó al estudio del Códice de Dresde y al intento de desciframiento de los glifos mayas fue Constantine Samuel Rafinesque-Smaltz (1783-1840), nacido en Gálata, Turquía, hijo de padre francés y madre alemana.

Constantine Samuel Rafinesque-Smaltz, publicaba un periódico el “Atlantic Journal and Friend of Knowledge”, que él mismo escribía

“sobre todos los temas del mundo”, editado en Estados Unidos, donde vivió muchos años. En este periódico publicó cartas dirigidas a su contemporáneo Jean François Champollion, dedicado entonces al desciframiento de los jeroglíficos egipcios, en las que exponía al sabio francés sus ideas sobre la escritura maya.

La variabilidad de Rafinesque es asombrosa, pues según el mismo se describe como botánico, naturalista, geólogo, geógrafo, historiador, poeta, filósofo, filólogo, economista, filántropo, viajero, comerciante, manufacturero, coleccionista, desarrollista, profesor, maestro, supervisor, dibujante, arquitecto, ingeniero, autor, editor, librero, bibliotecario y secretario.

Con los pocos informes que entonces existían sobre Palenque y las láminas del Códice de Dresde que Humboldt había publicado, Constantine Samuel Rafinesque-Smaltz, concluyó que las inscripciones en piedra de tal sitio y los caracteres del códice eran una misma y única escritura; fue el primero en descifrar los valores de las barras y los puntos en el sistema de numeración maya; sugirió que la lengua representada por aquella escritura era la misma que se hablaba entre los mayas contemporáneos y que, sabiendo ésta, se podrían descifrar manuscritos como el de Dresde y las inscripciones pétreas monumentales.

Rafinesque murió pobre en Filadelfia, tan endeudado que su casero trató de vender el cadáver a una escuela de medicina para cobrarse el alquiler.

Un continuador de la escuela alemana que había inaugurado Humboldt y a la que se incorporarían importantes investigadores, Ernst Förstermann, bibliotecario de la Real Biblioteca de Dresde, reprodujo en su totalidad el Códice de Dresde en 1880 y 1892. Estas ediciones, sobre todo la “clásica” de 1892, son muy valiosas, ya que en ellas se han basado casi todas las posteriores.

Las interpretaciones de Förstemann sobre el códice también sentaron las bases para futuros estudios del mismo.

Ernst Förstemann (1822-1906), nacido en Danzig, Förstemann, tras haberse especializado en gramática y estudios lingüísticos, en 1880 comenzó a estudiar en profundidad el Códice de Dresde, publicó una edición facsímil del texto ese mismo año (el códice original sufrió severos daños durante los bombardeos aliados de Berlín). Sus principales aportaciones se encuentran en el campo del cómputo astronómico y del análisis del calendario maya.

Identificó la “Cuenta Larga”; la base vigesimal del sistema de cálculos de los mayas; las denominadas “tablas de Venus”, en las cuales los antepasados astrónomos habían deducido el ciclo sinódico de 584 días del planeta Venus; las tablas lunares prediciendo eclipses y, por ende posibles catástrofes.

Los hermanos Antonio y Carlos Villacorta publicaron en Guatemala en 1933, los tres códices mayas, Madrid, París y Dresde, en edición facsimilar. Esta edición fue la que Yuri Knorosov, como soldado del Ejército Rojo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, rescató de las ruinas de la Biblioteca Nacional de Berlín en 1945. Con ella y con la Relación de las cosas de Yucatán de fray Diego de Landa, publicada por el abate Brasseur de Bourbourg en París en 1864, que contiene el “vocabulario de Landa”, Knorosov contaba con los instrumentos necesarios para aportar su importante contribución al desciframiento de la escritura maya.

De las numerosas ediciones posteriores del Dresde, es importante destacar algunas de ellas, como la efectuada en México en 1984 para conmemorar el medio siglo de la editorial Fondo de Cultura Económica. La incluida en los códices mayas, introducción y bibliografía por Thomas A. Lee, Jr., de la Fundación Arqueológica Nuevo Mundo, Edición conmemorativa, X Aniversario de la Universidad Autónoma de Chiapas, 1985, que incluye el discutido cuarto códice maya, el “Grolier”. Una rara edición de 25 ejemplares, publicada en México, de la que Silvia Salgado da noticia: Códice de Dresden: manuscrito pictórico ritual maya. Se conserva en la Biblioteca de Dresden, Alemania, Librería Anticuaria de Guillermo M. Echániz, circa 1947.

A estas variadas publicaciones, habría que agregar la edición en dos tomos de los códices de Madrid, Dresde, París y Grolier con el prólogo de dos guatemaltecos Federico Fashen y Daniel Matul M., efectuada por Liga Maya Guatemala e impresa por la prestigiosa Editorial Grupo Amanuence, en diciembre de 2007, a propósito del Cuarto Congreso Internacional Sobre el Pop Wuj, llevado a cabo en la ciudad de Quetzaltenango.

En resumen podemos decir que el Códice de Dresde nos habla de las interconexiones de los tejidos, del tiempo, de la astronomía, de la astrología, del encendido del fuego nuevo, de la pesca, del grano divino maíz, de la fecundación, del matrimonio, del trabajo, de las ofrendas, de la mitología, de los cuerpos solares, del arcano, del porvenir, del árbol de la vida, de la danza, de la transmutación, de la lluvia y de la no disociación originaria con el Espíritu-alma-cuerpo de todos los seres humanos.

El nombre de Dresde obedece a que muchos documentos –entre ellos una serie de libros- de la cultura maya fueron despojados por los invasores y parece que a finales de la segunda década del siglo XVI se trasladaron a España. Uno de estos libros, de crucial importancia para el desciframiento de la escritura maya, reapareció en la Biblioteca Real de la corte de Sajonia, en Dresde (Alemania), tras haberlo adquirido su director, Johann Christian Goetze, de una colección privada en Viena.

Desde entonces este libro maya se conoce con la designación de “Codice de Dresde”.

NUESTRA HERENCIA COSMICA

Por los estudios científicos que ofrece la cultura maya, sabemos que toda la existencia se encuentra correlacionada: Universo-naturaleza-humanidad, formamos un todo entretejido que llamamos vida.

Los acontecimientos siderales se encuentran directamente relacionados con la toda la vida de la naturaleza espiritual, física, biológica y social. Por ejemplo, no podemos negar la gran influencia que tienen las

constelaciones, las nebulosas, las galaxias, los astros, los animales, las plantas, los minerales en la vida cotidiana de los seres humanos.

La Abuela Luna se encuentra relacionada con las mareas y los partos; el Abuelo Sol influye en las plantas y en toda la vida de nuestro sistema planetario; Venus interviene en la belleza, en el sentido estético.

Pero. . . ¿El destino se encuentra escrito? ¿Se encuentran determinados los acontecimientos? ¿Estamos dotados de libre albedrío?, ¿Somos dueños de nuestro propio destino? Seguramente el eterno debate, siempre estará planteado entre determinismo y libre albedrio.

En rigor, el presente trabajo se encuentra directamente ligado a un enorme trasfondo filosófico en el sentido de que todo está planteado en forma de pregunta y, por tanto, no se puede considerar como una afirmación. Por supuesto, en todo su contenido, recurrimos a la mística, a la espiritualidad, a la astrología, a la ciencia llámese biología, arqueología, antropología, astronomía, etc., quizá para decir al final que los astros inclinan pero no obligan.

Nuestro compromiso, consiste en cooperar con toda persona a que intente la germinación de su potencial desde el adentro más profundo de su espíritu humano, a fin de que su destino sea realmente lo mejor de lo que probablemente se encuentre escrito. Sucede que en el contexto de la cultura maya, la estética espiritual consiste en no entrar a la trampa de los fatalismos, de las tragedias, de las confusiones y de los negativismos que nos plantean y nos venden los fundamentalismos de todo tipo.

Culturalmente hablando, el fondo de la vida en cada personalidad maya es, hasta cierto punto, un problema filosófico que cada persona va ajustar según su bagaje cultural, intelectual y su experiencia profunda. “No podemos renunciar a la energía cósmica que recibimos desde los momentos de la concepción y del nacimiento, con ello podemos buscar la armonía o la desarmonía, según sea nuestro interés. . .” Dicen las abuelas y los abuelos en nuestras diversas comunidades. Así, el concepto de tiempo -concebido por la filosofía maya- es circular y cíclico, de tal manera que toda la existencia retorna a su origen primordial. Ahora mismo estamos por cumplir un ciclo de 5,125 años que comenzó en 3113 A.C., y que va a termina el 21 de diciembre de 2012, para dar origen a otro nuevo período de tiempo.

LA PAUTA RELEVANTE DEL AMOR

En Izabal, al sureste de la punta de Manabique, 1864., el ingeniero holandés Van Braam, halló una hermosa placa de jade, pulida y grabada, de 21.6 cm de largo y 8 cm de ancho.

Van Braam, sin quererlo, realizó uno de los hallazgos más destacados de la arqueología maya. Actualmente, se sabe que la fecha 3,113 antes de Cristo, contenida en la Placa de Leyden, se encuentra relaciona con el fin de un ciclo de 5125, años a concluir en el 2012, año en el que ocurrirá un repentino cambio en el campo magnético de la tierra.

Ya hemos referido como el Códice de Madrid, el de Dresde y el de Paris contienen estudios acerca de la influencia del Sol, no sólo en el ciclo de la vida y el surgimiento y declive de las sociedades, sino que también determina nuestra forma de ser. Tanto es así que el Códice de Dresde ha sido utilizado por la astronomía moderna, proporcionando detalladas tablas de eclipses lunares y de otros fenómenos celestes.

En 1986, el irlandés Maurice Cotterell llevó adelante una revolucionaria teoría referente a los ciclos de la astrología y del sol. Esto se debía a que durante varios años sospechó que el campo magnético del sol tenía consecuencia para la vida en la tierra.

Cotterell al estudiar el Códice de Dresde, descubrió que el calendario Maya confirmaba su teoría, ya que es un documento científico basado

en el conocimiento del sistema solar. Esto explicó la pasión maya por concentrarse en los largos ciclos del tiempo y su creencia en la subida y declinación de las cuatro edades de la humanidad descritas en el Pop Wuj: origen de la humanidad; humanidad de barro; humanidad de madera y humanidad de maíz.

Según los cálculos del calendario maya el 21 de diciembre de 2012, concluyen una larga era, para dar inicio al Quinto Sol.

¿Cómo fue posible que desde la antigüedad los antepasados entendieran la importancia y existencia de este ciclo para calcular, la inversión magnética solar? Resulta que el Calendario Sagrado de doscientos sesenta días, contribuye a conocer el funcionamiento de nuestra estructura psíquica, biológica, física y espiritual, determinada por las correlaciones entre el Sistema Solar y el ser humano.

Todos los seres tenemos herencia genética; las grandes pautas de personalidad y de carácter se deben principalmente a la herencia genética. Heredamos enfermedades, conductas, rasgos de nuestros antepasados; querámoslo o no, siempre llegamos a formar una cadena de vínculos con el cosmos y con nuestros antepasados.

Todas estas energías que traemos al nacer, constituyen nuestra herencia cósmica; el Calendario Sagrado también está sincronizado con nuestro propio cuerpo. El cuerpo humano tiene 13 articulaciones principales en total y 20 dedos. Así podemos considerar la energía generada por la combinación de 13 x 20 como la herencia genética de nuestra galaxia.

El Telar Maya o módulo armónico, representa el Tzolkin o Calendario

Sagrado como relación de 13 columnas y 20 filas. Justamente, nuestra ancianidad siempre expresa: “Para mantenernos sanos es necesario comprender el cosmos, amar la naturaleza y sentirnos parte del universo”. Seguramente, por esta hermosa pauta hemos podido continuar cultivando relaciones relevantes entre saberes, política y habitualidad cotidiana.

Sin amor no puede haber auténticos saberes. Sin amor es imposible el ejercicio de la solidaridad política. Sin amor tampoco puede cultivarse la relación cotidiana. Nosotros mismos somos universo de amor, nuestros órganos tienen un tipo de conciencia que podríamos llamar parcial y que pueden animarse o están animados por el amor.

EL RENACIMIENTO DEL ABUELO SOL

Precisamente, en este contexto, el 21 de diciembre del 2012 ocurrirá el fenómeno del tránsito de Venus por el disco del Abuelo Sol en alineación con la Tierra. Eric Thompson demostró por medio de sus estudios, que el calendario de “Cuenta Larga” de 5,125 años comenzaba en el 11 de agosto del 3113 antes de la era cristiana, y que terminaba en el 21 de diciembre del 2012 de nuestra era común.

Durante ese día del solsticio, el sol en su órbita eclíptica va a pasar exactamente por el centro ecuatorial galáctico, desde el punto de vista de la tierra. El sol, sufriría un renacer al pasar por la cerviz de la matriz estelar de la gran Madre Galáctica (Hunab Kú).

El centro de la Vía Láctea, también conocido como el sendero de Xibalba, no está compuesto de estrellas visibles, sino de un espacio obscuro, el cual visto desde nuestro planeta, da la impresión de ser un túnel o pasadizo cervical.

El intercambio cósmico entre el Astro de Vida y la Gran Madre del Centro Galáctico, consiste en que la Vía Láctea (Hunab Kú), se encuentra enviando energía que emana de su centro al Abuelo Sol. Esta energía recibida por el Astro Solar, se encuentra modificando su polaridad magnética, la polaridad de la Madre Tierra y activando nuestro ADN.

El intercambio energético está poniendo en movimiento el Gran Cambio que inaugura el nacimiento en una nueva realidad cósmica. Debido a que el Sol está compuesto por gas en continuo movimiento, posee diferentes velocidades de rotación tanto en los polos como en el ecuador, de manera que se sincronizan exactamente cada 260 días.

Investigaciones llevadas a cabo por el satélite SOHO, revelan un proceso que podría poner en marcha la inversión del campo magnético del Sol. El fenómeno consiste en el efecto acumulativo de más de mil erupciones.

Las erupciones solares, enormes eyecciones de masa, lanzan miles de millones de toneladas de gas electrificado al espacio, llevándose el viejo campo magnético solar y permitiendo que se forme otro, aunque con orientación invertida. El nuevo estudio proporciona por primera vez evidencias de la conexión entre la citada inversión y las erupciones solares.

El Dr. Nat Gopalswamy, del Goddard Space Flight Center (Laboratorio espacial de la NASA), compara el Sol con una serpiente que muda periódicamente su piel, en este caso, su piel magnética. El proceso es largo y a menudo violento.

Actualmente, se precisan más de mil erupciones solares, cada una arrastrando miles de millones de toneladas de gas de las regiones polares, para poder eliminar el viejo magnetismo. Lo curioso es que cuando todo ha concluido, el nuevo campo magnético aparece con la polaridad invertida. El polo magnético sur, pasa al polo norte y, el polo magnético norte pasa al polo sur.

Estudios científicos han llegado a estas conclusiones revisando casi ocho años de datos de erupciones solares; los informes han sido aportados por el observatorio solar SOHO, así como indagación enviada por el satélite militar P78-1 y por diversos instrumentos terrestres en Estados Unidos y Japón. Revisando todo este material, los expertos han descubierto un patrón sistemático en las erupciones.

Observaciones del SOHO, a principios de 1996, advertían pocas manchas solares y las erupciones solares ocurrían menos de una vez al día. Pero durante el período de actividad solar más intensa, en 1999-2000, se producían en promedio más de cinco al día, el doble de lo que se esperaba.

La Tierra ha pasado por lo menos catorce veces por inversiones de sus polos magnéticos. En nuestro planeta, todas las formas de vida se encuentran bajo la influencia de la fuerza magnética de sus polos. Para llegar a estas conclusiones los científicos investigan las capas geológicas, donde existen sedimentos correspondientes a las distintas edades del planeta.

Lo que antes fue lava, contiene, todavía, minerales que conservan su alineación magnética original, que puede medirse con la tecnología del radio carbono. Nuestro planeta alterna su polaridad cada vez que completa un ciclo, unas veces los polos magnéticos de la Tierra, están alineados como nosotros los conocemos ahora, y en otras, están invertidos.

Esto tiene que ver con la dirección en la que rota la Tierra alrededor de su eje. La velocidad de rotación es variable, y según esta cambie, los campos magnéticos se manifiestan con mayor o menor intensidad.

A más velocidad de rotación corresponde un campo magnético más fuerte, y a menor velocidad de giro, un campo magnético más débil. En el ciclo actual, el punto de máxima intensidad del campo magnético, se alcanzó hace dos mil años, mientras que en nuestros días la Tierra gira más lentamente.

La paradoja es: ahora nuestros días son más largos, sin embargo sentimos que el tiempo se acorta, porque la forma como lo percibimos depende de otro factor, que es la afinación de nuestras células con el pulso de la Tierra (o Frecuencia Schumann), que ha venido acelerándose.

ANTESALA DE LA INVERSIÓN MAGNÉTICA

En la Década de los 50, el Dr. O. W. Schumann de la Universidad Tecnológica de Munich, Alemania, descubrió “El Efecto de Resonancia del Sistema Tierra-aire-ionosfera”, llamado hoy Resonancia Schumman. Las Ondas Schumann, son ondas electromagnéticas que se producen en la ionosfera y, coinciden exactamente con la frecuencia de las ondas producidas en el cerebro de los seres humanos.

Las ondas cerebrales Alfa se detectan principalmente en el hipotálamo y oscilan 7,84 hertzios por segundo. Las ondas relacionan: Tierra-aire-ionosfera-mamíferos. El latir del corazón de la Tierra y las ondas cerebrales oscilan exactamente en una constante de 7,84 pulsaciones por segundo.

Ocurre que a partir de los años 80, y de forma más acentuada durante los 90, la frecuencia pasó de 7,83 a 11 y 12 hertz y por ello tenemos una percepción de tiempo más rápido, los días parecen más cortos.

Mientras la velocidad del giro de rotación terrestre se está debilitando poco a poco, el giro de traslación va en aumento. Especulaciones, al respecto dicen que, esta es la causa de que tengamos la percepción de que todo en nuestra vida pasa de forma muy rápida, de modo que el indicador denuncia que, estamos en la antesala de una inversión de los polos magnéticos que, según los entendidos, ocurrirá antes de finalizar el año 2012.

Por lo pronto la Tierra seguirá rotando alrededor de sí misma cada vez más lentamente, hasta que llegue el momento del cambio de su magnetismo polar. Permaneceremos en un estado nulo de magnetismo por cierto tiempo y luego nuestro planeta comenzará a girar en sentido contrario.

SIMBOLISMO ESPIRITUAL

Al girar en movimiento inverso, donde antes quedaba el polo norte magnético, ahora estará el polo sur magnético; y donde estaba antes el polo sur magnético, tendremos ahora el polo norte magnético.

Hay que advertir que este cambio se da solo a niveles electromagnéticos y que no se trata de que la Tierra vaya a dar físicamente un vuelco de 180 grados. Es el momento en que la Tierra ascenderá para situarse en la escala evolutiva como mundo de quinta dimensión.

Sucede que los campos magnéticos del Sol, de la Tierra, de los seres vivos y del ser humano se encuentran correlacionados. El campo magnético del Sol es mil millones de veces el campo magnético terrestre. La actividad cerebral; el ataque de epilepsia; el pensamiento; el sueño; el latir del corazón; genera campos magnéticos mil millones de veces más pequeños que el campo magnético terrestre.

Quizá, por este inmenso flujo de magnetismo, El Poema Galáctico, no solamente será de importancia física y astronómica, sino que también de significado espiritual y simbólico para la humanidad.

Sucede que, por las características de los campos magnéticos, un cambio en el magnetismo solar, produce cambios en el magnetismo de la Tierra y, esta permuta, a su vez, provoca cambios en el magnetismo biológico.

Cada persona está compuesta por células y cada célula contiene billones de unidades eléctricas. Cada célula es una unidad eléctrica que despliega corrientes magnéticas en los músculos, en las grasas, en los huesos y en los nervios.

Siendo el cerebro el centro de toda actividad humana, corporal o espiritual, tiene como huéspedes a miles de millones de neuronas, células, especializadas en elegir corrientes eléctricas que permiten las interconexiones rápidas. Aquí, es la sinapsis la que permite a las neuronas del sistema nervioso central, formar una red de circuitos que franquea la distancia infinitesimal en que separa una neurona de otra, a fin de pasar una información a la célula siguiente.

Esta intensa actividad interior, crea alrededor de la cabeza un aura, un campo electro magnético que emite información continuamente, donde se refleja todo pensamiento; en teoría no hay ninguna imposibilidad científica, de que, en un futuro, podamos transmitir el pensamiento sin emitir palabras, pues como seres vivos somos una organización electromagnética y, sería conveniente recordar que hasta la orientación de una bacteria depende del campo magnético.

Justamente, la reproducción celular se produce siempre en presencia de dos direcciones privilegiadas la gravedad y el campo magnético terrestre, de suerte que el cambio de polaridad magnética ayuda a aumentar la frecuencia vibratoria de animales, plantas, minerales, tierra, estrellas; es tan poderoso que influye en el cambio o evolución de la codificación del ADN.

COMPRENDER EL COSMOS Y AMAR LA NATURALEZA

En este sentido es viable considerar que el cambio de ADN cósmico, probablemente, generará la transformación de la conciencia humana y la activación de nuestra metamorfosis. Según la sabiduría ancestral, esta especie de evolución podrá conseguirse en aquellos seres que aspiran a la creación y cultivo de su propia zona nula. Cero en miedos y búsqueda de paz interior.

Lo ideal sería que el ser humano se atreviera a sintonizar con estos cambios de polaridad cósmica, en el sentido de contribuir a invertir su propia polaridad, por cuanto esta mutación de polaridad se encuentra relacionada con los valores del espíritu, y no con el deseo apuntando a la búsqueda del poder, la fama y el dinero, gloria de la mediocridad.

“Para mantenernos sanos es necesario comprender el cosmos, amar la naturaleza y sentirnos parte del universo”, advierte nuestra ancianidad.

Ciertamente, ahora mismo, los cambios dentro de la Tierra están afectando los patrones de sueño, las relaciones, la habilidad para regular el sistema inmune y la percepción del tiempo.

Aunque no lo sepamos, estamos incursos en un proceso iniciado hace, poco más o menos, unos 2,000 años, como preparación para aceptar cambios tremendos dentro del cuerpo, según se ve el cambio ya lo estamos experimentando: Migrañas, dolores de cabeza, cansancio, depresiones. . .

. . .Sensaciones eléctricas en los miembros y la columna vertebral; calambres en el sistema muscular; síntomas parecidos a la gripe; sueños intensos.

Todo esto, es posible, este siendo ocasionado por los cambios que están tomando lugar en la Tierra ahora. El cuerpo humano se está volviendo más sensible como resultado de las nuevas vibraciones.

El cuerpo físico ya comenzó a cambiar, probablemente dicen los abuelos ya está en proceso un nuevo cuerpo de luz. Nuestro ADN está siendo modificado desde el Universo.

El cambio, virtualmente, provocará la emergencia de grandes habilidades intuitivas y curativas. Cada año, esto se incrementara diez veces. Los ojos se volverán como de gato para poder ajustarse a la nueva atmósfera y a la luz.

¿Quién Sabe?

¡Que aclare!

¡Que amanezca!

¡No habrá Gloria ni grandeza

hasta que se forme

la humanidad real!

La humanidad verdadera:

Halach Winic.

Pop Wuj Libro Sagrado Maya.

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¿Preguntas sin respuesta?

¿Si la Tierra en los Polos no es hueca ni calurosa, cómo es que el polen colorea vastos territorios?

¿Por qué hace más calor en los Polos que a 1500 km. de distancia de ellos?

¿Por qué se encuentran semillas y plantas tropicales flotando en el agua fresca del interior de los icebergs?

¿Por qué miles de pájaros y animales tropicales emigran al norte durante el invierno?

¿Por qué el viento norte del Ártico se vuelve más caluroso a medida que uno traspone los 70 grados de latitud?

La Tierra es hueca y está habitada por una civilización mucho más perfecta y avanzada que la nuestra.

Al parecer la NASA falsifica las fotografía de la Tierra y del resto de los planetas del sistema solar, esto lo hace para ocultar que todos ellos son huecos con aperturas polares y con un Sol interno.

Existe la teoría intraterrestre que consiste en la creencia de la existencia de civilizaciones subterráneas muy evolucionadas. Obviamente tiene defensores y detractores; pero cierto es que muchos autores han basado sus novelas a partir de dicha teoría. Julio Verne sería el más conocido por su novela Viaje al Centro de  la Tierra. Otro “famoso” creyente de esta teoría es Adolf Hitler, él creía que existía una civilización superior intraterrestre y hasta recurrió a realizar misas negras en la montaña de Elbrus que suponían sería una de las puertas de comunicación con dicho mundo.

Algo más en “Civilizaciones perdidas”

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En la selva vivían tres leones. Un día el mono, representante electo por los animales, convocó a todos los animales para una reunión en la que se decidiría quién sería el rey de la selva. El mono dijo: todos sabemos que el león es el rey de los animales, pero existen tres leones en nuestra selva, los tres son muy fuertes, pero sólo a uno deberemos rendir obediencia, así que debemos decidir cuál de ellos deberá ser nuestro rey.

Los tres leones comentaron entre sí: la reunión de los animales tiene mucho sentido, una selva no puede tener tres reyes. Somos amigos y no queremos disputar el puesto entre nosotros. ¿Cómo harán para elegir a uno de nosotros?

Una vez reunidos y, después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión tomada. Encontramos una solución muy simple para el problema, los tres escalarán La Montaña Difícil y el primero que llegue a la cima será consagrado nuestro rey.

La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva; el desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.

El primer león intentó escalar y no pudo alcanzar la cima.

El segundo también lo intentó con todas sus fuerzas, pero no lo consiguió.

El tercer león, después de mucho esfuerzo, se dio por vencido y bajó derrotado.

Los animales no daban crédito, la prueba no había sido concluyente, ¿cómo elegirían un rey? En ese momento, un águila, grande en edad y sabiduría, pidió la palabra: ¡yo sé quién debe ser el rey! Los animales miraron expectantes al águila; ¿cómo? Preguntaron todos. Es simple, dijo el águila. Yo estaba volando cerca de ellos y escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.

El primer león dijo: ¡Montaña me has vencido!

El segundo león dijo: ¡Montaña me has vencido!

El tercer león dijo: ¡Montaña me has vencido, por ahora! Tu has llegado a tu tamaño final, pero yo todavía estoy creciendo.

La diferencia, dijo el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió. Y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de sí mismo y está preparado para ser rey de los demás. Los animales aplaudieron entusiasmados al tercer león que fue coronado como el rey de los animales.

Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve (Proverbio griego)

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