Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 20 julio 2010

No estás deprimido, estás distraído…

Distraído de la vida que te puebla, distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos…

No caigas en lo que cayó  tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones; además, no es tan malo vivir solo.

Yo lo paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y, gracias a la soledad, me conozco… algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene setenta años; olvidando que Moisés dirigía el Éxodo a los ochenta y Rubinstein a los noventa interpretaba como nadie a Chopin, sólo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído…

Por eso crees que perdiste algo. Lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto, no puedes ser dueño de nada.

Además, la vida no te quita cosas, te libera de cosas… te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas, son lecciones.

No perdiste a nadie. El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

No hay muerte… hay mudanza. Y, del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la madre Teresa, tu abuelo y mi madre que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja porque nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor; entonces habrá plenitud y, en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo. Porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija, la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaron tres o cuatro meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo, eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.

Recuerda: amarás al prójimo como a ti mismo. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición.

Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber. Porque si no eres feliz, están amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar a seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y, nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar, la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares, los ríos, el fútbol de los brasileños, las Mil y una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero, las poesías de Whitman, la música de Malher, Mozart, Chopín, Beethoven, las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso, Tamayo, entre tantas otras maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y, las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas) y, si le ganas, serás más humilde, más agradecido… por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado.

Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.

Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas.

El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?

Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él. Si Él tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella. Él te manda flores cada primavera, Él te manda un amanecer cada mañana. Cada vez que tú quieras hablar, Él te escucha, Él puede vivir en cualquier parte del universo, pero Él escogió tu corazón. Enfréntalo, amigo, ¡Él está loco por ti!

Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero Él si prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas y luz para el camino.

Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír.

Firmado: FACUNDO CABRAL

Para leer mil veces

Read Full Post »

Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás, la obsequiaba con ricas vestiduras y la complacía en todo lo que deseara. También amaba mucho a su tercera esposa, presumía de su belleza y la mostraba en los reinos vecinos. También amaba a su segunda esposa, era paciente, y bondadosa con él. Era su confidente y cada vez que tenía un problema ella le ayudaba a superar los tiempos difíciles. La primera esposa del rey era una compañera leal y abnegada que le había ayudado a mantener la riqueza y el reino del monarca. Sin embargo él no la amaba y aunque ella le amaba profundamente él apenas le prestaba atención.

Un día, el rey enfermó y los médicos le dijeron que le quedaba poco tiempo de vida. Meditó acerca de su vida repleta de lujos y caviló: Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera estaré solo. Así que le preguntó a su cuarta esposa:

Te he amado más que a las demás, te he regalado las mejores vestimentas y te he cuidado con sumo esmero; ahora que me muero, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?

¡ni pensarlo! Contestó su cuarta esposa, y se alejó sin decir más. Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo afilado.

El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa:

Te he amado toda mi vida, ahora me estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?

¡no! Contestó su tercera esposa, la vida es demasiado buena, cuando mueras pienso volver a casarme. Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se quedó frío.

Entonces le preguntó a su segunda esposa: siempre te he buscado cuando tenía problemas y siempre has estado a mi lado en los malos momentos; cuando muera, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?

Lo siento, contestó su segunda esposa, en esta ocasión no puedo ayudarte, lo más que puedo hacer por ti es enterrarte. Su respuesta fue como un relámpago; entonces escuchó una voz que le decía:

Me iré contigo y te seguiré donde quieras que vayas. El rey dirigió su mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Le prestó atención y vio que estaba delgada y desnutrida; profundamente afectado el monarca pensó:

Debí atenderla mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo.

En la realidad de nuestras vidas, tenemos cuatro esposas. Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo; no importa cuánto tiempo y esfuerzo invirtamos en él, nos dejará cuando muramos.

Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riquezas; cuando muramos irán a parar a otras manos.

Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos; no importa cuánto apoyo nos hayan dado, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.

Y, nuestra primera esposa es nuestra alma; frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañará donde quiera que vayamos.¡cuídala! es tu bien más preciado.

El filósofo griego, Sócrates (470-399 a.C.) dijo: ¿no te parece vergonzoso cómo te preocupas por las riquezas, los honores y, en cambio no te preocupas ni te interesas por la inteligencia, por la verdad y por mejorar tu alma?

Read Full Post »

Un banquero americano estaba en el muelle de un pequeño pueblo caribeño cuando llegó un bote con un solo pescador con varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlos. El pescador le contestó que no demasiado tiempo. A lo que el americano replicó: ¿por qué no ha pasado más tiempo pescando y así traer más pescado? El pescador le contestó que tenía suficiente para satisfacer las necesidades de su familia. ¿qué hace usted el resto de su tiempo?

El pescador le dijo: duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, me echo la siesta con mi mujer, tomo unas copas en el pueblo y toco la guitarra con mis amigos. Tengo una vida placentera y ocupada.

El americano le mira con cierta lástima y le dice: soy economista y podría ayudarte; deberías gastar más tiempo en la pesca y, con los ingresos comprar un bote más grande, al incrementar tus ingresos podrías comprar varios botes y en algún tiempo tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario, podrías hacerlo directamente a un procesador y quizás con el tiempo abrir tu propia procesadora y así controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Saldrías de este pueblo y te irías a vivir a la capital donde manejarías tu empresa en expansión.

El pescador le preguntó: ¿ y en cuánto tiempo conseguiría todo eso? A lo que le contestó el americano: entre 15 y 20 años.

¿y luego qué? el americano sonriendo le dijo: esa es la mejor parte.

Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público, te harás un hombre rico, tendrás millones.

Millones… y ¿luego qué?

Lo mejor: te puedes retirar, te vas a un pueblecito de la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, echarte la siesta con tu mujer, bajar al pueblo a tomar una copa y tocar la guitarra con tus amigos.

El pescador le mira y le dice: ¿acaso no es lo tengo ahora?

Este afortunado pescador ha conseguido lo que no consiguen la mayoría de las personas. Él  encuentra disfrute en lo que hace, sabe sacar la parte positiva de su trabajo y no desea más, su felicidad consiste en conformarse y haber sabido hallar la parte positiva de su labor diaria, se contenta con lo que tiene sin desear nada más porque probablemente ya sabe que el ser humano cuanto más tiene, más desea, pero no por eso es más feliz. Y, que en este nuestro viaje, más importante que el destino es cómo hacemos el trayecto.

Read Full Post »