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Archive for 23 septiembre 2009

BUMERAN“Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.”
Kybalion

Todos hemos oído alguna vez esa frase que dice que la vida es como un boomerang, que una vez que lo tiras regresa al punto de partida. La Biblia dice: todo lo que sembrare el hombre, eso mismo cosechará. Jesucristo dijo: más bienaventurado es dar que recibir (Hechos 20:35). El DAR es una de las acciones más gratificante que el ser humano puede sentir, me refiero a dar de corazón, sin esperar nada a cambio, la persona que está en situación de dar es un ser privilegiado, porque no es comparable el dar con el recibir y, como el Universo compensa las buenas acciones, aunque no pretendamos ningún premio, tarde o temprano recibiremos justa recompensa. Esto viene a cuento de una leyenda atribuida a Alexander Fleming, pero aún cuando por diversas causas, parece improbable su veracidad, no deja de querer transmitir que toda buena acción tiene su recompensa.

Cuentan que un día un granjero escocés de escasos recursos, cuando estaba trabajando para conseguir el sustento de su familia, escuchó un grito pidiendo ayuda, el lamento provenía de un pantano cercano. Dejó sus herramientas y corrió hacia el pantano… allí encontró a un muchacho hundido hasta la cintura esforzándose por liberarse del barrizal de lodo. El granjero salvó al muchacho de lo que hubiera sido una espantosa muerte. Al día siguiente, llegó un elegante carruaje a la granja, un noble bajó del carruaje y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero Fleming había salvado de morir en el pantano. Quiero recompensarle, usted ha salvado la vida de mi hijo. No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice, contestó el granjero escocés. En ese momento el hijo del granjero salió a la puerta de la casa. ¿es su hijo? Le preguntó el noble. Sí, respondió el granjero. Le propongo un trato, permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que ambos estaremos orgullosos. Y, el granjero aceptó.

El hijo del granjero asistió al mejor colegio y se graduó en la Escuela Médica del St. Mary´s Hospital de Londres siendo reconocido en el mundo entero como Alexander Fleming, descubridor de la penicilina.
Años después, el hijo del noble que fue salvado del pantano enfermó de pulmonía. ¿qué salvó su vida esta vez? La penicilina.
El nombre del noble: Sir Randolph Churchill
El nombre de su hijo: Sir Winston Churchill

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CábalaLa Cábala es un conjunto de enseñanzas esotéricas del pueblo hebreo, es la interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento en la tradición judía. Es una teosofía esotérica que ofrece una valiosa interpretación simbólica de la Torá y de los mandamientos. Se basa en la comprensión y descripción de las energías divinas y ofrece al estudioso la capacidad de modificar no sólo su interior con el objeto de acercarse a la perfección, sino también en el mundo material.
Según el libro apócrifo “IV Esdras, 14, 5-6” no todos los preceptos que Moisés recibió en el monte Sinaí debían ser transmitidos al pueblo. Según mandato divino algunos deberían ser enseñados durante el día y otros por la noche. Esto dejaría claro que una parte de las enseñanzas recibidas por el patriarca debían ser consideradas esotéricas y sólo transmitidas a los sabios y sacerdotes. En ningún pasaje de las Sagradas escrituras se menciona, obviamente, cuáles eran esos conocimientos así como tampoco hay alusión alguna a la Cábala como sistema o como doctrina. Las leyendas señalarían sus orígenes en el ángel Razyel. Éste a través del ángel Meratón comunicaría sus enseñanzas a Moisés y a Abraham

El primer cabalista conocido fue el patriarca Abraham que planteó preguntas acerca del Creador, y los mundos superiores le fueron revelados transmitiendo a las generaciones posteriores el conocimiento adquirido. La palabra qabbalah para algunos significa “tradición recibida”, sin embargo para otros significa “recibir, comprender”. El objetivo principal de la Cábala es el acercamiento a Dios como Creador supremo. La Cábala puede ser dividida en cuatro cuerpos doctrinarios: Cábala dogmática: es la parte menos accesible y se llega a ella tras la lectura de dos libros sagrados, el Sefer Yetzirá (Libro de la Creación) y el Sefer Hazoar “Zohar” (Libro del Esplendor). Cábala literal: su principal objetivo es el estudio del libro religioso por excelencia, la Torá y se divide a su vez en tres métodos: Gematría (estudio del valor numérico de las palabras), Notaricón ( metodo que consiste en formar una palabra con las iniciales o letras finales de los vocablos) y Temurá (método de transmutación de los fonemas o letras que forman las diferentes palabras). Cábala no escrita (se transmite oralmente del maestro al discípulo) y Cábala práctica ( pretende modificar el entorno elaborando amuletos y talismanes).

El estudio de la Cábala debe ser abordado con una absoluta amplitud mental. Los textos cabalísticos, así como los conceptos que esta disciplina propone se basan en símbolos, cuya percepción suele ser más intuitiva que racional. Cada letra del alfabeto hebreo tiene un valor numérico específico y está asociada a múltiples elementos; por ello, el alfabeto puede considerarse como una herramienta para describir las energías y, a la vez, en el momento en que se operan asociaciones y transmutaciones, realizar cambios en elementos sutiles y materiales. Al igual que otras disciplinas que intentan comprender las verdades últimas, la Cábala establece un sistema de correspondencias que permite intuir conexiones dentro de la realidad que, a simple vista no pueden ser percibidas. Según esta doctrina el hombre es capaz de generar correspondencias por sí mismo; sin embargo se siente fuertemente atraído hacia el mal, de modo que las correspondencias que encuentre sin el auxilio del marco teórico de la Cábala, es probable que resulten a la larga perjudiciales. Los estudios cabalísticos ayudan a encauzar esta capacidad a fin de que las asociaciones que se establezcan no sólo resulten positivas y útiles sino que estén en consonancia con la Creación. En última instancia, estas correspondencias guiarán al estudioso hacia un encuentro con Dios. (texto extraído del libro: Cábala, de Boj Calvo)

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JasconiusEn el siglo II de nuestra era, Claudio Ptolomeo, en su Guía Geográfica, describe las Islas de los Bienaventurados, Insulas fortunatas en latín, Makáren Nêsoi en griego, hoy Islas Canarias, Aprositus Nesos. Aprósitus: isla a la que no se puede llegar o que no se muestra. Debido a sus características y comportamiento como el aparecer y desaparecer o esconderse tras una cortina de humo, niebla o nubes, ha sido llamada también: la Inaccesible, La Non Trubada, La Encubierta, La Perdida, La Encantada
La leyenda: San Brendan de Clonfert, también conocido por Brandón, Brandano, Barandán, Borondón o Brendan el Viajero, nació en 484 en Irlanda y murió en 577 en la ciudad conocida hoy como Annaghdown. Decidió abandonar las riquezas para entrar en un monasterio del cuál más tarde sería elegido abad. Según una tradición, tenía la inquietud por encontrar el “Paraíso Terrenal”. Y, atendiendo los consejos de otro monje ermitaño que había pisado con sus propios pies la isla “terrenal”, decidió emprender un viaje por mar para encontrarla. En el poema épico (Navigatio Sancti Brandani) se narran sus viajes por el Atlántico. Según la leyenda y de acuerdo con dicho poema, partió el 22 de marzo del 516 en un barco en busca del mítico Paraíso Terrenal con fines evangélicos, en compañía de unos monjes, cuyo número varía de los 18 a los 150. La leyenda de su viaje se extendió durante siglos por la Europa cristiana. Después de un largo viaje, recaló en un mar lleno de islas; la identidad de éstas ha sido motivo de controversias, ya Terranova, ya las islas del mar Caribe o las islas Canarias. Cuentan que un día cuando el crepúsculo se apoderaba de la noche, encontró una isla, los navegantes saltaron a esa supuesta tierra firme a descansar después de muchas jornadas en un mar tenebroso y desconocido. Los marineros se entregaron al sueño, mientras, Brandán rezaba, observaba el cielo y el camino de los astros, hasta que se dio cuenta que lo que creía por tierra firme se movía hacia Oriente. Con el alba reunió a sus compañeros y les dijo: “no dejemos de dar gracias al Soberano y Dueño de todas las cosas, a este Dios cuya Providencia nos ha preparado en medio de los mares un nuevo bajel que no tiene necesidad ni de nuestras velas, ni de nuestros remos”. Estaban navegando sobre el lomo de una gran ballena, sobre cuyo lomo se había desarrollado vegetación, dándole la apariencia de una isleta, y ahí nació la leyenda de la isla errante en las aguas del Océano Atlántico. El viaje continuó lentamente durante 40 días, por mares abiertos y confiado en la Divina Providencia. Por fin la ballena, a la que Dios le revelaría que se llamaba Jasconius, les arribó a una isla exuberante, altanera, con alegres cantos de mirlos y otros pájaros desconocidos, aguas de mar cristalinas donde los peces de mil colores jugaban con la espuma. Todo era quietud, paz, soledad en esa isla de limpias arenas negras, surcada por riachuelos, con extraños carneros, poblada de ricos frutos y de gratos aromas. ¿Sería el Paraíso? Siete años la habitaron. Y a ese paraíso de isla la leyenda le puso el nombre de San Barandán o San Borondón.
En las islas Canarias aún persiste una leyenda popular de una isla que aparece y desaparece desde hace varios siglos que fue bautizada como isla de San Borondón. Según los testigos que dicen haberla “visto”, la sitúan en extremo occidental del archipiélago, entre las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro. Hay relatos desde siglos que narran la aparición de dicha isla, de la visión por muchos testigos y de su posterior desaparición, mientras otras personas atribuyen la extraña aparición debido a alguna acumulación de nubes en el horizonte o a un fenómeno de espejismo. La leyenda de San Borondón llegó a adquirir tal fuerza en Canarias que durante los siglos XVI, XVII y XVIII se organizaron expediciones de exploración para descubrirla y conquistarla, incluso Leonardo Torriani, ingeniero encargado por Felipe II para fortificar las Islas Canarias, a finales del siglo XVI, describe sus dimensiones y localización y aporta como prueba de su existencia las arribadas fortuitas de algunos marinos a lo largo del siglo XVI. Así la tradición cuenta que las Islas Canarias son ocho y no siete, ya que muchos testimonios de personas dicen haber visto, en días claros, al oeste de las islas de La Palma, El Hierro y La Gomera, otra Isla. A veces se ve brumosa, otras se ve perfectamente nítida e incluso se ven los árboles. San Brandán fue eliminado del santoral en tiempos de Pablo VI, pero de lo que no hay duda, es de que se trató de un abad irlandés que llevó a cabo tareas de evangelización en las aguas del Mar del Norte.
Parece ser que en dicha leyenda Cristóbal Colón se inspiró para descubrir otras tierras, ya que el misterio corrió por los siglos y, Cristóbal Colón en su diario de abordo anotaba el 9 de agosto de 1492 que cada año veían tierra al Oeste de las Canarias, que es al Poniente; y otros de La Gomera afirmaban otro tanto. Y el almirante puso rumbo al poniente, por donde aparecía San Borondón, en busca de tierras firmes. Una veces la han visto por el poniente de La Palma, más al norte o al sur, entre El Hierro y La Palma, otras frente al Puerto de Tazacorte. En 1958 el fotógrafo Manuel Rodríguez Quintero la logró captar con su cámara y su cartografía abarca siglos en mapas y portulanos.

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Sacrificio de IsaacDesde el principio de los tiempos el hombre ha hecho ofrendas y sacrificios a los que según su entender, creían que podían aplacar la ira de los dioses. En la antigüedad el hombre entendía que sólo obtendría el favor de Dios a través del sacrificio; de hecho, durante mucho tiempo los pueblos dedicaban los primeros frutos de sus cosechas a los espíritus, residuos de ceremonias más antiguas que comprendían el sacrificio humano. La idea de ofrecer al hijo primogénito como sacrificio fue una práctica habitual entre los antiguos, costumbre que los fenicios fueron los últimos en abandonar. Tenemos muchos testimonias de estos sacrificios, Abraham no dudó en sacrificar a su hijo primogénito Isaac: Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo y, dijo: Abraham, Abraham. Y, él respondió: heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo único. (Génesis) Según el Antiguo testamento Jefté, octavo juez de Israel, ejemplo de hombre de fe, no dudó en sacrificar a su única hija a cambio de obtener éxito en sus campañas bélicas. Así, promete ofrecer en sacrificio al primero que salga a recibirle de las puertas de su casa cuando vuelva victorioso de la batalla contra los Amonitas. Jefté pensó que sería uno de sus esclavos el que saldría a recibirle en primer lugar, pero fue su hija la que salió primero a saludarle. Cuando la matanza ritual de niños cesó, aún existía la costumbre de abandonar al niño en un bosque o en una barca a la deriva, si el niño sobrevivía, se interpretaba que los dioses así lo habían decidido. Así, al igual que Moisés, cuenta la leyenda que el rey acadio Sargón I (2335-2279 a. C.) fue rescatado del río Éufrates, donde fue abandonado en una cesta sellada. A Ciro y a Rómulo y Remo, aunque fueron abandonados con otros propósitos, al parecer contaban con el favor de los dioses. Ciro, rey de Persia, (559 –530 a. C.), fue abandonado en el bosque por orden de su abuelo Astiajes por el temor que éste tenía de que usurpara su trono. Ciro sobrevivió gracias a que el criado de Astiajes, Harpago se lo entregó a un pastor para que lo abandonara, pero al fallecer el hijo recién nacido del pastor, su mujer le instó a que cambiara a los niños. Al igual que al abuelo de Ciro, Amulio tío de Rómulo y Remo, por el temor que le disputara el trono, arrojó a los dos hijos gemelos de su hermana Rea Silvia en una cesta al río Tíber. Pero en contra de lo previsto no se ahogaron, fueron rescatados y amamantados por una loba hasta que les descubrió el pastor Fáustulo que se los llevó para que los criara su mujer. Con el paso del tiempo la costumbre de sacrificar a los hijos pasó a ser un acto simbólico de untar los quicios de las puertas con sangre para proteger a los primogénitos, ceremonia que en la antigüedad existía en casi todo el mundo.

En tiempos antiguos al comienzo de la construcción de un edificio, era costumbre asesinar a una persona como “sacrificio para los cimientos”, pensaban que el espíritu del muerto protegería a la nueva construcción. Cuando los chinos fundían una campana, la costumbre decretaba el sacrificio de por lo menos una doncella con el propósito de mejorar el tono de la campana, así la doncella era arrojada viva al metal fundido; este pueblo también tenía la costumbre de sepultar en las murallas a los albañiles que habían muerto al construirla. Un rey de Palestina cuando se construyó los muros de Jericó, “echó” el cimiento sobre su primogénito Abiram y puso en las puertas a su hijo menor Segub, este padre no sólo sacrificó a sus dos hijos vivos en los cimientos y puertas de la ciudad, sino que su acción fue consideraba conforme a la palabra del Señor. Moisés había prohibido los sacrificios de los cimientos, pero después de su muerte se volvió a practicar estos ritos. La reminiscencia de estos ritos a desembocado actualmente en un ceremonia simbólica de enterrar algún objeto o prendas en la piedra angular de las nuevas construcciones. Con el tiempo el hijo primogénito era destinado al exilio después de crecer en lugar de ser sacrificado. 

Moisés había enseñado a los judíos que todos los hijos primogénitos pertenecían al Señor, y que, en lugar de su sacrificio tal cual se acostumbraba entre las naciones paganas, ese hijo primogénito podría vivir, siempre y cuando sus padres lo redimieran mediante el pago de cinco siclos a un sacerdote autorizado.

Al pasar el tiempo concibieron la idea de ofrendar una parte del cuerpo humano para reemplazar el sacrificio humano completo, consideraron que la mutilación física era un substituto aceptable, así ofrendaban, cabello, uñas, la sangre y dedos de las manos y los pies, posteriormente se cambió la costumbre de cortar dedos por atarlos. El rito de la circuncisión en los hombres fue una consecuencia del sacrificio parcial, a las mujeres se abrían orificios en el lóbulo de las orejas; de hecho, en muchas tribus africanas aún se practica el rito de agujerear la nariz y los labios. Los eunucos fueron una forma de sacrificio parcial, afeitarse la cabeza fue de la misma manera una forma de devoción religiosa. Las antiguas fraternidades estaban basadas en el rito de beber sangre. Con el pasar del tiempo, hemos avanzado de comer carne humana a hacerlo de manera simbólica en el sacramento de pan y vino en la comunión. Aún hoy, muchos dependen de la sangre para la salvación, pero de manera meramente figurativa y simbólica.

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