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Archive for 13 junio 2013

TWINSMe gusta compartir cualquier texto que llegue a mí y considere que aporta luz a nuestras vidas. Creo que esta preciosa analogía sobre dos bebés que tienen puntos de vista diferentes sobre qué les va a ocurrir cuando nazcan os gustará. Me recuerda al cuento de la rana que vive en el fondo de un pozo, ve la luz al final, pero ignora qué clase de mundo hay fuera del pozo. Su visión está limitada al círculo de luz que es capaz de ver.
Son muchos los que cuestionan si hay vida después de la vida, ya que argumentan que nadie ha regresado para contarlo. No hay que ver para creer, sino creer para ver y, son tantas las cosas que no vemos pero están ahí. Esta podría ser una preciosa analogía sobre si hay vida después de la vida.

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
– ¿Tú crees en la vida después del parto?
– Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
– ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
– No lo sé pero seguramente… habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
– ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
– ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
– ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
– ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?… Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella…

Hoy en el día de su santo, le dedico este artículo a la memoria de mi Madre que hace poco regresó al “hogar”. Espero de todo corazón que esté en un mundo mejor, ya que me dijo que no quería volver. Muchas felicidades a todos los Antonios y Antonias estén donde estén.

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