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Archive for 4 diciembre 2011

No puedo estar más de acuerdo con esta interesante reflexión  de Nelson Torres, Doctor en Psiquiatría (UCV) y experto en PNIL (Psico-neuro-inmunolinguistica)

“EL CUERPO GRITA LO QUE LA BOCA CALLA” 

La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma.

Muchas veces…
El resfriado “chorrea” cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta tapona cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estomago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerante.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
El cáncer mata cuando te cansas de “vivir”.

¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo? La enfermedad te avisa que estás equivocado de camino.

Y yo digo: el conflicto es la expresión de una falta de armonía o equilibrio en nosotros, aunque bien es cierto que muchas veces no está en nuestra mano el evitarlo porque en algunos casos, lo ocasionan los demás, sin embargo, en otros está en nosotros el evitarlos o no aceptarlos. Probablemente la persona que prefiere continuar viviendo en constante conflicto, lo que busca realmente es atención, protagonismo, dar lástima etc. Son personas que tienen un trabajo a realizar en ellas mismas y sincerarse para saber qué es lo que les ocurre realmente. Lo que parece claro es que ese descontento tiene un significado y en la mayoría de las ocasiones, sólo está en su mano el solucionarlo, no en la de los demás. El peligro de contraer una enfermedad es mucho mayor cuando las fuerzas vitales son escasas, cuando emocionalmente estamos descontentos que cuando nos sentimos fuertes y felices. Y como por ahora, aún no tenemos a mano una panacea (Panacea es el nombre dado por los alquimistas a ciertos medicamentos a los que atribuían la virtud de curar todas las enfermedades. En la mitología griega Panacea era el nombre de una de las hijas de Esculapio, dios de la medicina),  piensa en esto: Si lo que estás haciendo no funciona, no te hace feliz: para, piensa, analiza y decide actuar de otra manera, continuar actuando del mismo modo y esperar resultados diferentes es absurdo.

Tampoco estaría de más meditar sobre este aforismo: No pidas a Dios una carga ligera para tus hombros; pídele unos hombros fuertes para soportar la carga.

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SUEÑOS

Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol; muy cerca del camino se encontraba una cigarra.

¿Hacia dónde te diriges?, le preguntó.

Sin dejar de caminar, la oruga contestó:

Tuve un sueño anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo. Sorprendida, la cigarra dijo, mientras su amigo se alejaba:

¡Debes estar loco!, ¿Cómo podrías llegar hasta aquel lugar?

!Tú, una simple oruga! Una piedra será para ti una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse. La oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros. Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir de su sueño.

¡No lo lograrás jamás! – le dijeron – pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.

Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar:

Estaré mejor, fue lo último que dijo, y murió.

Durante muchos días todos los animales del valle fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido con su tumba un monumento a la  insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió “por querer realizar un sueño irrealizable”.

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una “advertencia para los atrevidos”

Pero de pronto quedaron atónitos.

Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas con los colores del arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una bellísima MARIPOSA.

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría:

se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir.

“ todos se habían equivocado”

Dios no nos hubiera dado la posibilidad de soñar si no nos hubiera dado la oportunidad de hacer realidad nuestros sueños…

Pero…

Para obtener algo que nunca hemos tenido, tenemos que hacer algo que nunca hemos hecho.

Un proverbio anónimo dice: El éxito estriba en sufrir un momento más.

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