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Posts Tagged ‘Plutón’

lilith-en-la-capilla-sixtina-8Según la mitología griega, existe un final diferente para Lilith: Hades, dios del mundo inferior, se enamoró de Proserpina, (Perséfone) personificación de la primavera, hija de Zeus, padre de los dioses, y de Deméter, diosa de la tierra y de la agricultura. Hades quiso casarse con ella, y aunque Zeus dio su consentimiento, Deméter era contraria a la boda. Entonces, Hades-Plutón con la complicidad de Hécate (imagen de la Luna Nueva) surgió de las profundidades en un carro de oro mientras Proserpina cortaba flores en un campo de narcisos raptó a la muchacha y la llevó a su reino. Lilith, convertida en demonio, replegada en las profundidades marinas, asume su nueva personalidad afirmándose en ella y llega, por el mismo impulso que le ha hecho abandonar el Paraíso Terrenal, hasta el mismo infierno; desciende a los abismos y allí junto a Plutón, el Señor de las Riquezas, comparte con ella el oscuro esplendor del mundo subterráneo; y así deja de ser Lilith “la Olvidada” para convertirse en Perséfone “la Reina de los Infiernos”. Deméter salió en busca de su hija perdida y al no encontrarla quedó desolada. Murieron todas las plantas y el hambre devastó la tierra. Por este motivo, Zeus envió a Hermes, mensajero de los dioses, para que recuperara a Perséfone y la devolviera a su madre. Antes de dejarla ir, Hades le pidió que comiera un grano de granada, el alimento de los muertos. De esta manera, se vio obligada a volver al submundo y permanecer allí durante la tercera parte de cada año. Como diosa de los muertos y como diosa de la fertilidad de la tierra, Perséfone era la personificación de la renovación de la tierra en primavera. Este no fue el único cambio en la vida de Perséfone, ya que también se enamoró del bellísimo Adonis. En la mitología griega, hermoso joven amado por las diosas Afrodita y Perséfone. Nacido de la unión incestuosa del rey Cíniras de Chipre y de su hija, Adonis fue puesto bajo la custodia de Perséfone, reina del mundo subterráneo. Cuando Adonis murió al ser atacado por un jabalí salvaje al que cazaba, Afrodita imploró al dios Zeus que se lo devolviese. Zeus decretó que Adonis pasaría los meses invernales con Perséfone en el Hades y los estivales con Afrodita.

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El día 4 de Noviembre de 2008, el planeta Saturno (simboliza lo viejo), estará situado a 18º 55’ en el signo de Virgo, es decir hará una oposición exacta con el Planeta Urano (simboliza lo nuevo), que estará situado a 18º 57’ en el signo de Piscis. Virgo es un signo de tierra, que además del trabajo rige la administración de los recursos materiales, de ahí los problemas hipotecarios. Esta oposición durará aproximadamente dos años, lo que nos indica que habrá cambios importantes a nivel de que grandes instituciones milenarias caerán para dar paso a lo nuevo representado por Urano ya que, este planeta se opone a todo lo representado por Saturno, los viejos esquemas, el orden establecido etcétera. Saturno y Urano representan principios diametralmente opuestos, el primero gobierna las estructuras y a nivel social, representa las estructuras sobre las que se asienta la sociedad, leyes, instituciones, grandes corporaciones, etcétera y, Urano es el que renueva, el que revoluciona y el causante de los cambios drásticos, rápidos e inesperados. Al producirse una oposición, aparece la confrontación, el choque con los previsibles efectos. Todo ello nos hace pensar que Obama será el próximo inquilino en la Casa Blanca, algo impensable no hace tantos años. Claro que también es cierto que de ser así, gobernará a un país con grandes problemas financieros, y a un pueblo que simbólicamente tendrá que morir para renacer y, con un período de fuertes cambios en su política internacional. Otro aspecto de la situación nos la ofrece el planeta Plutón (llamado Plutón en la mitología romana y Hades en la mitología griega) que tras derrocar a su padre Saturno, en el reparto del mundo con sus hermanos, recibió el submundo, y así gobernaba sobre los muertos. Al dios Plutón no se le hacían ofrendas, ¿para qué hacerlo? siendo un dios rico, poco hay para ofrecerle. Pero debemos entender que las riquezas de Plutón son del submundo y la mayoría de las personas no le dan valor a la riqueza de la salud, de la evolución personal, de la transmutación.
Plutón es un planeta que tiene mucha influencia sobre las masas, las guerras, la energía vital y el uso que hacemos de ella, de nuestra capacidad de transformación, sobre todo de auto transformación. Debemos saber que Capricornio es un signo de tierra, relacionado con la casa diez, que simboliza el destino, la imagen pública, la profesión desde el punto de vista vocacional, la identidad social, los objetivos y las ambiciones a nivel profesional. Para muchos supondrá una pérdida de empleo, para otros nuevas oportunidades profesionales. Pero de todas formas serán cambios inevitables. Se suele calificar a Plutón como un planeta maléfico porque siempre que entra en nuestras vidas va acompañado de un sentimiento de pérdida, de dolor, pero también posee un aspecto benéfico, ya que se le conoce también como “Plutón El Rico” porque aunque quita, siempre da algo a cambio. En la mitología se creía que era el que otorgaba los tesoros ocultos de la tierra, las cosechas y las riquezas minerales.
No todas las personas se verán afectadas de la misma forma, dependerá de en qué casa de su carta astral esté el signo de Capricornio. Pero para la mayoría el sector profesional estará tocado, unos en forma negativa y otros de forma positiva. Las decisiones que hemos tomado en el pasado, acertadas para unos o equivocadas para otros, son las que nos llevarán a una nueva situación laboral. Lo más probable es que no hayamos sido capaces de darnos cuenta de los avisos previos (que habrán sido muchos) para que muchos evitaran esta situación. El ingreso de Plutón en Capricornio, nos promete una época de descubrimientos subterráneos, erupciones volcánicas, terremotos, grandes negocios y comienzo y fin de etapas. Hará que la humanidad tenga una visión más práctica y realista de la vida, haciéndonos más conservadores, más materialistas, nos traerá reformas económicas. En la parte negativa, un exceso de ambición en muchas personas y en la parte positiva, nos hará mucho más maduros.
La vibración plutoniana podría definirse por la interpretación del INRI: Igne Natura Renovatur Integra (es por el fuego que se renueva la naturaleza). Se entiende que es el fuego interno, la luz interna, la conciencia, la fuerza espiritual. Gracias a los obstáculos y duras pruebas que pone Plutón, las asperezas del carácter se van limando y, poco a poco, el ser humano va aprendiendo a controlar las circunstancias que le rodean. En la mayoría de las ocasiones esta purificación interna requerida puede conllevar sufrimiento, y una dura lucha espiritual, cuyo fin último es llegar a un equilibrio entre el macrocosmos y el microcosmos.
La palabra Plutón en griego (plutos) está relacionada con la riqueza, es el gobierno de los ricos (plutocracia). Así cabe esperar dos vertientes: unos acrecentarán su riqueza, y otros la perderán.
Plutón entra en el signo de Capricornio el 27 de Noviembre de 2008 y por retrogradación, aunque ingrese durante un tiempo en el signo de Acuario, volverá al signo de Capricornio y no se marchará definitivamente de este signo hasta finales del año 2024. Todo tiene un principio y un fin, esta crisis pasará, y como decía Einsten, “en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Nuestra obligación al caer, es levantarnos, pero pensar que haciendo lo mismo, obtendremos resultados diferentes, sería una actitud pueril.
De toda “prueba” se aprende y se sale reforzado, quizás esto nos haga meditar en que nuestras pautas de conducta no eran las apropiadas y que esta situación nos abra una puerta de esperanza para un futuro mejor donde dejemos el “egoísmo” apartado de nuestras vidas, una puerta de sabiduría a la renovación y al resurgimiento. Dice un proverbio lapón que una gema no se pule sin fricción, ni un hombre se perfecciona sin pruebas.
¿cómo hemos llegado a esto?, probablemente hemos cometido hibris, concepto griego que alude al orgullo y a la desmesura exagerada. Resultando un merecido “castigo”. En la antigua Grecia, este término se entendía por un desprecio temerario hacia el espacio ajeno y a una falta de control sobre nuestros impulsos. De hecho, era el “pecado” principal de esa civilización, el no conformarse con la parte del lote de fortuna o desgracia, que Cloto, Láquesis y Átropo (Moiras en griego o Parcas en latín), las tres diosas del destino: reparten a cada ser humano. Resumiendo, cometemos hibris cuando queremos más de lo que el destino nos asigna; así Némesis (diosa de la justicia divina) actúa y regresa a la persona dentro de los límites que indebidamente cruzó.
Buena suerte a todos.

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hermesEn Grecia se le llamó Hermes, que significa mensajero o intérprete. Es hijo de Júpiter y de la ninfa Maya. Mercurio, el mismo día de su nacimiento se sintió ya tan apuesto y robusto que luchó con Cupido, le derribó de una zancadilla y robó su carcaj. Mientras los dioses le felicitaban por su victoriosa hazaña, el pequeño dios robó la espada a Marte, el ceñidor a Venus, el tridente a Neptuno y el cetro a Júpiter; y estuvo a punto de hurtarle el rayo a su padre, Zeus, si no hubiera sentido temor de quemarse los dedos. Es el dios de los ladrones y de los tramposos. A pesar de que el joven dios era el niño mimado de Júpiter, a su padre se le terminó la paciencia y lo envió a la tierra para que se formara en su juventud. Mercurio fijó su residencia terrestre en Tesalia, donde pasó su juventud. El también desterrado Apolo se dedicaba entonces por allí a guardar el ganado del rey Admeto y, el dios de la rapidez, se aprovechó de un momento en que el dios solar tocaba la flauta para llevarse el rebaño y esconderlo en el bosque. Apolo le descubrió y se enfadó tremendamente con él, pero hizo las paces con Mercurio, porque éste dio al inmortal solar su lira de 7 cuerdas, inventada por él y hecha con una concha de tortuga y cuerdas de tripa de buey tirante. A su vez, Apolo obsequió a Mercurio con una varilla de avellano que tenía la propiedad de apaciguar las disputas y reconciliar a los enemigos. Mercurio, para asegurarse de que la varilla tenía ese poder, la interpuso entre dos serpientes que luchaban ferozmente, enroscándose las dos inmediatamente alrededor de la varilla, formando el famoso Caduceo de Mercurio. Otra denominación de este símbolo es la de Gran Arcano. Mercurio aspiró a mayores triunfos, recorriendo las grandes ciudades y mostrándose hábil en los lugares públicos con las facultades de la elocuencia y la disertación. Por ello los oradores y los retóricos se pusieron bajo su protección. No tardó en ser adorado por los comerciantes y mercaderes. Hay que hacer notar que las palabras mercader, mercancía, mercantil, etc., derivan de Mercurio. Mercurio maduró y se gano la confianza de Júpiter, quien le llamó de nuevo a la corte celestial, nombrándole mensajero de los dioses. Allí es el más ocupado de los dioses y bien felicitado por los demás. El realiza los encargos de los demás miembros del Olimpo, dando recados y realizando negociaciones públicas, secretas, serias o frívolas, haciendo prácticamente de todo: espía, embajador, etc. Se puede decir que está siempre a las órdenes de los dioses. Cuando Io, víctima de los celos de Juno o Hera (esposa de Júpiter), fue convertida por ésta en oveja y entregada a Argos, Hermes, mandado por Zeus, durmió al monstruo tocando la flauta, cerrándole así sus cien ojos y luego le mató. Libertó a Marte de la prisión en que le habían encerrado los Gigantes, usando para ello el casco de Hades, que hacía invisible a quien lo llevaba. Dio a Nefele el carnero llamado vellocino de oro, que salvó a sus hijos Friso y Hele. Entregó a Ulises la rama de moli, planta mágica que salvó al héroe de los hechizos de Circe. Guió a Hércules a los infiernos y lo vendió a Onfala. Salvó a Dionisios, recién nacido, de la persecución de Juno. Acompañó a Juno, Afrodita y Atenea al monte Ida, donde se iba a celebrar el juicio de Paris. Encadenó a Prometeo en el monte Cáucaso, condujo a Baco hasta donde estaban las ninfas de Nisa, acompañó a Plutón cuando éste raptó a Proserpina, y mucho más. Hermes inventó el arte de encender fuego frotando dos maderos. Se representa a Mercurio como un hombre de eterna juventud (física y mental). Su gorro, su caduceo y sus talones están provistos de alas. En su mano derecha empuña el caduceo y en la izquierda tiene una bolsa con dinero. En los caminos de gran tránsito había estatuas de Mercurio para señalar a los viajeros el camino correcto y, también en las encrucijadas de varias vías, con tantas caras como caminos convergían allí. Mercurio también es el encargado de conducir a las almas, después de la muerte física, hasta el reino de Hades sin que equivoquen el camino.
Los filósofos consideraban a Hermes el creador del lenguaje y la expresión viva del pensamiento divino y humano. En tiempos de Platón se le relacionaba con la divinidad egipcia Thot o, lo que es lo mismo, Hermes Trimegisto.

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zeus-11-jpgPara los griegos era Zeus, el mejor y más grande de los dioses, potente y perfecto; dios de poderío absoluto sobre hombres e inmortales; él es la fuerza símbolo de todas las manifestaciones celestes; potencia soberana que mantiene el orden y la justicia en el mundo e impone la ley moral. Se le representa sentado en un trono de oro y de marfil, con un rayo en su diestra y un cetro de ciprés en la siniestra, mientras un águila de alas desplegadas descansa impasible a sus pies; de larga barba, semidesnudo y con un laurel que lo corona, su aire respira majestad. En su honor los griegos fundaron las olimpiadas en la ciudad de Olimpia. Es el hijo de Rea y Khronos. Su padre había sido advertido por un oráculo de que uno de sus hijos lo destronaría. Así, Cronos quiso burlar su destino devorando a cada uno de sus hijos según salían del vientre de su esposa. Pero Rea, diosa de la Tierra, para salvar a Júpiter, lo parió secretamente de noche y, por la mañana, llevó a Cronos una piedra envuelta en pañales que el dios del tiempo se apresuró a devorar. Cuando Zeus se hizo mayor, destronó a su cruel padre, simbolizando la lucha del bien contra el mal. Pero, antes de emprender la batalla, fue a tomar consejo de Metis, diosa de la prudencia, la cual le entregó un brebaje que haría que Cronos vomitara los hijos que había devorado. Con ayuda de sus hermanos vueltos a la vida, Zeus comenzó una lucha contra Cronos y los Titanes que duró diez años. Júpiter tuvo la ayuda de los Hecatónquiros (gigantes de cien brazos) y de los Cíclopes (de un solo ojo), que estaban enterrados en los subterráneos del Erebo. La lucha fue tan dura que la Tierra, sacudida, lanzaba enormes ruidos al cielo conmovido y el excelso Olimpo retemblaba desde sus cimientos por la fuerza de la guerra. Cuando los dioses vencieron, encerraron a los Titanes en una subterránea región pútrida en el extremo de la Tierra, el Tártaro. Neptuno puso sobre sus salidas una puerta para que ningún monstruo escapara. Una vez obtenida la victoria, Zeus dividió el poder, quedándose para sí el cielo y la tierra. A Neptuno le correspondió la soberanía de los océanos y, a Plutón, la del reino subterráneo o infierno.
Los comienzos de su reinado fueron turbados por la rebelión de los Gigantes, hombres de colosal estatura. Así, cuando Júpiter regía pacíficamente el mundo, sus monstruosos enemigos decidieron destronarle. En el primer combate que el dios de los dioses tuvo con ellos, Júpiter fue vencido y llamó en su defensa a los demás dioses, pero todos huyeron a Egipto ocultándose, excepto Baco. Sólo un mortal, Hércules, acudió en ayuda de Zeus y fue entonces cuando los dioses reaccionaron y se decidieron a participar en la lucha. Entonces pudieron vencer a los Gigantes y hundirlos de nuevo en los abismos del Tártaro. Todavía Júpiter, para conseguir la victoria total, tuvo que vencer a Tifón, siendo apoyado por Hermes y Pan. Aún imperaba el crimen y la injusticia sobre la Tierra. Todas estas fechorías que acontecían motivaron a Júpiter a enviar el diluvio, que convirtió la Tierra en un mar inmenso, desapareciendo las más altas montañas bajo él. Sólo una cumbre sobresalía: el monte Parnaso, en Beocia. Sobre este mar enorme flotaba una frágil barca en la cual iban Deucalión y Pirra, esposos fieles y virtuosos. Guiados por una mano protectora tomaron tierra sobre la cima del Parnaso y esperaron a que las aguas bajaran. Entonces fueron a Delfos a consultar al oráculo Temis (diosa de la ley) quien les dijo que poblaran de nuevo la tierra.

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saturno-8Saturno era el más joven y cruel de los hijos de Urano y Gea. Khronos, (el tiempo) para la mitología griega. Tras haber matado a su padre, Cronos se apropió del cielo y se casó con su hermana, Rea (Cibeles). Tras derrocar a su padre, Saturno obtuvo de su hermano mayor Titán el favor de reinar en su lugar. Titán puso una condición: que Saturno debía matar a toda su descendencia, y así, la realeza volvería a caer con el tiempo en manos de los Titanes. Saturno aceptó, puesto que había sido advertido por un oráculo de que uno de sus hijos lo destronaría y, así, Cronos quiso burlar su destino devorando a cada uno de sus hijos según salían del vientre de su esposa. Devoró a Neptuno, Plutón, Hestia, Démeter y a Hera, pero Rea, para salvar a Júpiter, lo parió secretamente de noche y, por la mañana, llevó a Cronos una piedra envuelta en pañales que el dios del tiempo se apresuró a devorar. Titán, su hermano, descubrió que el niño Zeus o Júpiter vivía, a pesar de que los sacerdotes que le cuidaban disimulaban su llanto con música y ruido de armas. Titán, temeroso de no conseguir el trono, luchó contra Saturno, lo venció y lo hizo prisionero. Júpiter, ya adolescente, luchó contra los Titanes, y los desterró del Olimpo, liberando a su padre. Así Saturno gobernó de nuevo, pero Cronos sabía tal como había profetizado el Oráculo que su hijo le quitaría el poder y, efectivamente, Júpiter hizo la guerra a su padre, le derrotó, lo expulsó del cielo. y se erigió para siempre en monarca del Empíreo. Saturno, destronado, fue a ocultar su derrota a Italia junto al rey Jano, quien le acogió muy bien y le ofreció compartir su reino. Saturno, agradecido y arrepentido, se dedicó a civilizar el Lacio, reino de Jano, enseñando a sus toscos habitantes varias artes prácticas, promovió el bienestar del país con leyes y les enseñó la agricultura. Según Hesíodo su reino fue la edad de oro, dado que sus pacíficos súbditos fueron gobernados con suavidad. Saturno es la fuerza irresistible del destino y el tiempo. Se le representa como un viejo vigoroso de larga barba y cabeza calva. Va armado con guadaña en la mano derecha, mientras que en la izquierda sostiene un reloj de arena.

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caronte-11-jpgPor ser el más joven de los tres, le tocó el reino de los infiernos en el reparto que hicieron los reyes hijos de Saturno: Júpiter, Neptuno y Plutón. Se llaman infiernos a las moradas subterráneas a donde van los difuntos después de la muerte. Los keres, seres malignos servidores de Plutón, son los encargados de dar a los hombres el golpe mortal y luego conducir sus almas volando hasta la morada de Hades. Allí estas almas han de ser juzgadas y recibir la pena por sus crímenes, o bien la recompensa por sus actos virtuosos. A la puerta del reinado hay siempre en vela un perro con tres cabezas llamado Cancerbero, para impedir que los vivos entren o que las almas salgan. Este vasto imperio subterráneo está rodeado por dos ríos: el Aqueronte y el Estigio (Estigia). Caronte es el barquero de este mundo infernal y está dedicado a transportar las almas de los muertos de una orilla a otra del Aqueronte. Se le representa como un viejo muy feo y de larga barba gris, que exige que se le pague por cada viaje un óbolo como mínimo y tres como máximo. Los familiares colocan las monedas en la boca del pasajero antes de enterrarlo. Caronte rechaza a los que no pueden pagar el óbolo. A los demás, los sienta en la barca, los lleva a la orilla opuesta y los entrega a Mercurio, quien los pone ante el terrible tribunal. Caronte es un verdugo al servicio del Infierno. Tres jueces forman parte del mencionado tribunal, administrando justicia en nombre de Plutón y en su presencia; estos son Minos (antiguo rey de Creta), Eaco (Rey de Egina) y Radamanto (hermano de Minos), los tres de una gran integridad; pero Minos, el más sabio, es el más poderoso del trío y lleva en su mano un cetro de oro. Una vez hecha pública la sentencia, los buenos son llevados a los Campos Elíseos y los malos son arrojados al Tártaro. Los Campos Elíseos son de un verdor maravilloso y praderas llenas de flores. El Sol brilla y los pájaros cantan con una dulce melodía, ríos, tierras fecundas, cosechas abundantes, son otras de sus delicias. En este lugar no hay dolor, enfermedad ni vejez, ni para el cuerpo ni para el alma, como tampoco existen pasiones ni envidias humanas. El Tártaro, recompensa de los maliciosos, es una prisión fortificada rodeada de un río de fuego llamado Flaguetón. En él hay tres barqueros que son las tres Furias: Alecto, Meguera y Tisífone. Con una mano empuñan una antorcha candente y con la otra un látigo ensangrentado, con el cual flagelan sin cesar a los malvados que merecen duros castigos. En el Tártaro se hallan varios personajes destacados por su maldad. Aquí moran los violentos, los traicioneros, los infieles, los avaros, los belicosos, etc. Todos expían sus faltas y, a la vez, quieren volver a gozar de la luz del día y de una vida apacible. Cerca del Tártaro viven los Remordimientos, la Miseria, las Enfermedades, la Guerra, la Muerte, las Arpías, etc. Este es, en definitiva, el reino de Plutón quien, ya cansado de su largo celibato, decidió un día recurrir a la violencia para conseguir una esposa. Todas las diosas huían de Plutón por su horroroso reino, su fealdad física como hombre y su rudeza.
Proserpina o Perséfone, hija de Ceres, vivía en Sicilia en una juventud pacífica e inocente. En una ocasión en que recogía flores del campo con unas amigas, Plutón la raptó a pesar de su negativa a acompañarle. Plutón salió corriendo en su carro de caballos negros, abrió la tierra con su cetro mágico y penetró en su reino. Cuando Ceres se enteró de esto, acudió a Júpiter indignada para pedirle justicia. Zeus le dijo que Proserpina le podía ser devuelta si no había comido nada desde que entró en los infiernos; la ley era que el que ingería algo allí ya no podría salir más. Entonces, Hades obligó a Proserpina a que comiera un grano de granada para hacer imposible su regreso a la superficie de la tierra. A pesar de todo y, después de muchos ruegos, Ceres consiguió que su hija morase seis meses al año en los infiernos y seis en la tierra. Se suele representar a Plutón con rostro pálido, cejas espesas, ojos rojizos y mirada amenazadora. En su mano derecha tiene un cetro de dos puntas y, en su siniestra (izquierda), una llave representando entre otras cosas la imposibilidad de escapar de los infiernos o, quizás, la llave de los tesoros internos del yo. Posee una obscura corona de ébano y algunas veces cubre su cabeza con un casco que le hace ser invisible. Hay una segunda vertiente más benéfica de Plutón, en la que se le describe usando el cuerno de la abundancia, lo cual puede simbolizar que, cuando la persona realiza una labor de autoperfeccionamiento individual, las riquezas materiales le vienen por añadidura. En este caso, Plutón es el símbolo de la vida y de la muerte (transformación) de las manifestaciones de la naturaleza.

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