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LAS 8 ENSEÑANZAS DEL TAO

LAO TSEEsta es la verdad profunda y simple:

Eres el dueño de tu vida y de tu muerte.

Lo que haces es lo que eres.

1) Metas

Tensa un arco hasta su límite y pronto se romperá;

Afila una espada al máximo y pronto estará mellada;

Amasa el mayor tesoro y pronto lo robarán;

Exige créditos y honores y pronto caerás;

Retirarse una vez la meta ha sido alcanzada es el camino de la Naturaleza.

2) Virtud

Abrazando al Tao, serás abrazado.

Con facilidad, suavemente, serás como renacido.

Aclara tu visión, serás iluminado.

Alimenta tu compasión, serás imparcial.

Abre tu corazón, serás aceptado.

Aceptando al Mundo abrazas el Tao.

Sosteniendo y alimentando,

Creando pero no poseyendo,

Dando sin pedir,

Controlando sin autoridad,

Eso es la virtud.

3) La Riqueza y lo Valioso

Treinta radios se unen en el centro;

Gracias al agujero podemos usar la rueda.

El barro se modela en forma de vasija;

Gracias al hueco puede usarse la copa.

Se levantan muros en toda la tierra;

Gracias a las puertas se puede usar la casa.

Así pues, la riqueza proviene de lo que existe,

Pero lo valioso proviene de lo que no existe.

4) Distracción

Demasiado color ciega el ojo,

Demasiado ruido ensordece el oído,

Demasiado condimento embota el paladar,

Demasiado jugar dispersa la mente,

Demasiado deseo entristece el corazón.

El sabio provee para satisfacer las necesidades, no los sentidos;

Abandona la sensación y se concentra en la sustancia.

5) Ansiedad

Los santos decían: “Alabanzas y culpas causan ansiedad;

El objeto de la esperanza y el miedo está en tu interior”.

“Alabanzas y culpas causan ansiedad”

Puesto que esperas o temes recibirlas o perderlas.

“El objeto de la esperanza y el miedo está en tu interior”

Pues, sin un Ego, no pueden afectarte la fortuna o el desastre.

Por tanto:

El que observa al Mundo como se observa a sí mismo es capaz de controlar el Mundo;

Pero el que ama al Mundo como se ama a sí mismo es capaz de dirigir el Mundo.

6) La continuidad del Tao

Lo que se mira pero no puede ser visto está más allá de la forma;

Lo que se escucha pero no puede ser oído está más allá del sonido;

Lo que se agarra pero no puede ser tocado está más allá del alcance;

Son cosas tan profundas que evaden la definición,

Y pasan a ser un misterio.

En su ascenso no hay luz,

En su caída no hay oscuridad,

Un hilo continúo más allá de la descripción,

Perfilando lo que no puede existir,

Su forma es no-forma,

Su imagen es ninguna,

Su nombre es misterio,

Afrontándolo, no tiene rostro,

Siguiéndolo, no tiene espalda.

Comprende el pasado, pero atiende el presente;

De este modo se conoce la continuidad del Tao,

El cuál es su esencia.

7) Los Santos

Los Santos alcanzaron una comprensión

Tan profunda que ellos no podían ser comprendidos.

Debido a no poder comprenderles

Tan solo se puede describir su apariencia:

Cautos, como aquel que cruza sobre hielo fino,

Atentos, como aquel que presiente un peligro,

Modestos, como aquel que es un huésped,

Suaves, como el hielo que se funde,

Genuinos, como la madera no tallada,

Vacios, como el lecho de un rio,

Opacos, como el agua turbia.

Aquel que yace inmóvil mientras el lodo se asienta,

Y permanece inmóvil cuando el agua fluye,

No busca satisfacción

Y trasciende la Naturaleza.

8) Trascendiendo la Naturaleza

Vacía tu Ego completamente;

Abraza la paz perfecta.

El Mundo se mueve y gira;

Obsérvale regresar a la quietud.

Todas las cosas que florecen

Regresarán a su origen.

Este regreso es pacífico;

Es el camino de la Naturaleza,

Eternamente decayendo y renovándose.

Comprender esto trae la iluminación,

Ignorar esto lleva a la miseria.

Aquel que comprende el camino de la Naturaleza llega a apreciarlo todo;

Apreciándolo todo, se convierte en imparcial;

Siendo imparcial, se convierte en magnánimo;

Siendo magnánimo, se convierte en parte de la Naturaleza;

Siendo parte de la Naturaleza, se hace uno con el Tao;

Siendo uno con el Tao, se alcanza la inmortalidad:

Piensa que el cuerpo perecerá, el Tao no.

Lao-Tzú

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El Taoísmo es un sistema religioso y filosófico chino, que data del siglo IV a.C. Entre las escuelas de pensamiento de origen chino, la influencia del taoísmo sólo ha sido superada por la del confucianismo. Las creencias filosóficas y místicas esenciales taoístas se encuentran en el Tao Tê-King (o Daodejing, Libro de la Vía y de la Virtud), un texto que data del siglo III a.C. atribuido a la figura histórica de Lao-tsé, y en el Zhuangzi, un libro de parábolas y alegorías que también data del siglo III a.C., pero atribuido al filósofo Zuang-zi. Mientras el confucianismo exhorta a los individuos a someterse a las normas de un sistema social ideal, el taoísmo mantiene que el individuo debe ignorar los dictados de la sociedad y sólo ha de someterse a la pauta subyacente del Universo, el Tao (Camino), que no puede ni describirse con palabras ni concebirse con el pensamiento. Para estar de acuerdo con el Tao, uno tiene que “hacer nada” (wu-wei), es decir, nada forzado, artificial o no natural. A través de la obediencia espontánea a los impulsos de la esencia natural propia de cada uno y al despojarse a sí mismo de doctrinas y conocimientos, se alcanza la unidad con el Tao y de ello deriva un poder místico (). Este poder permite trascender todas las distinciones mundanas, incluso la distinción entre la vida y la muerte.

Lao-Tzú, nació hacia el año 570 a.C. en Hai. Según cuenta la leyenda, fue dado a luz por una madre virgen que lo llevó en su seno durante ochenta y dos años hasta que un día mientras descansaba bajo la sombra de un ciruelo, una partícula de Sol semejante a una perla se introdujo por la boca de la virgen e hizo que se le abriera la axila y naciera Lao-Tzú. De nuevo encontramos cierto paralelismo en este obviamente simbólico relato con el misterio de la concepción de los evangelios. Conocido también como el Viejo Maestro se le atribuye la autoría del libro Tao Te King, que consta de 81 capítulos sin orden aparente. Según cuenta una leyenda, el original estaba escrito en palillos de bambú; pero un día los palillos cayeron al suelo y el libro se desordenó. Desde entonces se lee en desorden y quizás ésta sea la razón por la cual nunca lleguemos a comprenderlo en su totalidad. Aunque, esa misma leyenda dice también que los Sabios son capaces de ordenar de nuevo los versos y leerlo como es debido. El Libro siempre es el Hombre y de lo que se trata es de reordenarnos a nosotros mismos. Poco se sabe con certeza de su vida, pero se cuenta que después de viajar a diferentes países regresó a China y, que siendo funcionario, abandonó su carrera y se dirigió al Tibet montado a lomos de un buey negro donde se encontró con Yin Hsi, el cual le suplicó que escribiera sus enseñanzas, a lo que Lao Tzú accedió y luego de entregárselas continuó su camino.

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