Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Cíclopes’

prometeo-11-jpgLa Mitología griega, nos dice que inicialmente sólo existías el Caos (el vacío), del que se formó Gaia (la tierra). Gaia dio a luz a Urano (el cielo). Urano fue el primer dios que reinó sobre el Universo que, uniéndose con Gaia, fueron los padres de las primeras criaturas vivas, los doce titanes (gigantes con forma humana), los tres Cíclopes (criaturas con un solo ojo) y los tres gigantes Hecatónquiros (monstruos provistos de cien manos y cincuenta cabezas). Insatisfecho con sus hijos, los desterró al inframundo. Gea irritada por encerrar a sus hijos, persuadió a su hijo, el titán Cronos (Saturno) para derrocar a su padre. Cronos encadenó y castró a Urano, y de la sangre que cayó sobre la tierra surgieron las tres diosas vengadoras, las Erinias o Furias. Tisífone, Megera, y Alecto. Fue por ello Kronos el segundo soberano del cosmos. Pero el Hado, dios supremo, había establecido que, al igual que Kronos encadenó a su padre, un hijo suyo lo haría con él. Kronos, enterado de esto y deseando evitar el destino, decidió comerse a sus hijos al nacer. Y así lo hizo con Deméter (Ceres), diosa de la tierra; Hestia, diosa del hogar Hera (Juno), diosa del matrimonio, Hades (Plutón) dios de los muertos y Poseidón (Neptuno), dios del mar. Pero Rea, esposa de Kronos, cuando dio a luz a su sexto hijo Zeus (Júpiter), para protegerle tomó una piedra y envolviéndola en pañales se la dio a Kronos, quien la comió engañado. Cuando Zeus creció se encontró con su padre y, después de vencerle y haberle hecho vomitar a sus hermanos, lo desterró del cielo. Fue entonces Zeus el tercer rey de los dioses antiguos, que dio la entrada a los dioses nuevos de la Mitología griega.
Prometeo (cuyo nombre significa “prevención, prudencia”), y su hermano Epimeteo recibieron el encargo de crear la humanidad y de proveer a los seres humanos y a todos los animales de la tierra de los recursos necesarios para sobrevivir. Epimeteo (cuyo nombre significa “ocurrencia tardía”), procedió en consecuencia a conceder a los diferentes animales atributos como el valor, la fuerza, la rapidez, además de plumas, piel y otros elementos protectores. Cuando llegó el momento de crear un ser que fuera superior a todas las demás criaturas vivas, Epimeteo se dio cuenta de que había sido tan imprudente al distribuir los recursos que no le quedaba nada que conceder. Se vio forzado a pedir ayuda a su hermano, y Prometeo se hizo cargo de la tarea de la creación. Para hacer a los seres humanos superiores a los animales, les otorgó una forma más noble y les dio la facultad de caminar erguidos. Pero Prometeo incurrió en la cólera de Zeus, le quitó la mejor parte de las ofrendas, la carne, y engañó a los dioses haciendo que ellos recibieran las peores partes de cualquier animal sacrificado y los seres humanos la mejor. En una pila, Prometeo colocó las partes comestibles de un buey, la carne y las entrañas, y las recubrió con el vientre del animal. En otra puso los huesos y los cubrió con grasa. Al pedirle a Zeus que eligiese entre las dos, el dios optó por la grasa y se sintió muy disgustado al descubrir que ésta cubría una pila de huesos. A partir de ese momento, sólo la grasa y los huesos se entregaron a los dioses en sacrificio; la buena comida quedaba para los mortales. En castigo Zeus se negó a dejar a los humanos la recompensa del fuego, pero entonces Prometeo se dirigió a los cielos y encendió una antorcha con fuego del sol. El don del fuego que Prometeo concedió a la humanidad era más valioso que cualquiera de los dones que habían recibido los animales. Estas acciones de Prometeo provocaron la ira del dios Zeus. Por las transgresiones de Prometeo, Zeus lo hizo encadenar a una estaca en el monte Cáucaso, donde era atacado constantemente por un águila que le picoteaba el hígado. Por ser inmortal, Prometeo no podía perecer y su hígado se regeneraba todas las noches para que la tortura pudiese reiniciarse todas las mañanas. Finalmente lo liberó el héroe Hércules, que mató al ave rapaz.

Anuncios

Read Full Post »

zeus-11-jpgPara los griegos era Zeus, el mejor y más grande de los dioses, potente y perfecto; dios de poderío absoluto sobre hombres e inmortales; él es la fuerza símbolo de todas las manifestaciones celestes; potencia soberana que mantiene el orden y la justicia en el mundo e impone la ley moral. Se le representa sentado en un trono de oro y de marfil, con un rayo en su diestra y un cetro de ciprés en la siniestra, mientras un águila de alas desplegadas descansa impasible a sus pies; de larga barba, semidesnudo y con un laurel que lo corona, su aire respira majestad. En su honor los griegos fundaron las olimpiadas en la ciudad de Olimpia. Es el hijo de Rea y Khronos. Su padre había sido advertido por un oráculo de que uno de sus hijos lo destronaría. Así, Cronos quiso burlar su destino devorando a cada uno de sus hijos según salían del vientre de su esposa. Pero Rea, diosa de la Tierra, para salvar a Júpiter, lo parió secretamente de noche y, por la mañana, llevó a Cronos una piedra envuelta en pañales que el dios del tiempo se apresuró a devorar. Cuando Zeus se hizo mayor, destronó a su cruel padre, simbolizando la lucha del bien contra el mal. Pero, antes de emprender la batalla, fue a tomar consejo de Metis, diosa de la prudencia, la cual le entregó un brebaje que haría que Cronos vomitara los hijos que había devorado. Con ayuda de sus hermanos vueltos a la vida, Zeus comenzó una lucha contra Cronos y los Titanes que duró diez años. Júpiter tuvo la ayuda de los Hecatónquiros (gigantes de cien brazos) y de los Cíclopes (de un solo ojo), que estaban enterrados en los subterráneos del Erebo. La lucha fue tan dura que la Tierra, sacudida, lanzaba enormes ruidos al cielo conmovido y el excelso Olimpo retemblaba desde sus cimientos por la fuerza de la guerra. Cuando los dioses vencieron, encerraron a los Titanes en una subterránea región pútrida en el extremo de la Tierra, el Tártaro. Neptuno puso sobre sus salidas una puerta para que ningún monstruo escapara. Una vez obtenida la victoria, Zeus dividió el poder, quedándose para sí el cielo y la tierra. A Neptuno le correspondió la soberanía de los océanos y, a Plutón, la del reino subterráneo o infierno.
Los comienzos de su reinado fueron turbados por la rebelión de los Gigantes, hombres de colosal estatura. Así, cuando Júpiter regía pacíficamente el mundo, sus monstruosos enemigos decidieron destronarle. En el primer combate que el dios de los dioses tuvo con ellos, Júpiter fue vencido y llamó en su defensa a los demás dioses, pero todos huyeron a Egipto ocultándose, excepto Baco. Sólo un mortal, Hércules, acudió en ayuda de Zeus y fue entonces cuando los dioses reaccionaron y se decidieron a participar en la lucha. Entonces pudieron vencer a los Gigantes y hundirlos de nuevo en los abismos del Tártaro. Todavía Júpiter, para conseguir la victoria total, tuvo que vencer a Tifón, siendo apoyado por Hermes y Pan. Aún imperaba el crimen y la injusticia sobre la Tierra. Todas estas fechorías que acontecían motivaron a Júpiter a enviar el diluvio, que convirtió la Tierra en un mar inmenso, desapareciendo las más altas montañas bajo él. Sólo una cumbre sobresalía: el monte Parnaso, en Beocia. Sobre este mar enorme flotaba una frágil barca en la cual iban Deucalión y Pirra, esposos fieles y virtuosos. Guiados por una mano protectora tomaron tierra sobre la cima del Parnaso y esperaron a que las aguas bajaran. Entonces fueron a Delfos a consultar al oráculo Temis (diosa de la ley) quien les dijo que poblaran de nuevo la tierra.

Read Full Post »

ojo-de-horus-11-jpg La “Visión psíquica” ha sido en numerosas tradiciones asociada al funcionamiento de un tercer ojo, situado en el centro de la frente. Consultando los escritos antiguos, observamos que el hombre siempre ha concedido un poder a los ojos, no sólo a los de los personajes mitológicos, sino también a los de los hombres. Entre las tribus primitivas, se suponía que este poder podía ser maléfico y, esto da origen a la creencia del “mal de ojo”. Según ciertos escritos, sería el vestigio del único ojo que poseían los especimenes de una raza humana, exactamente los Lémures, que poblaron la Tierra hace varios millares de años. Siempre según estos relatos, este único ojo, les permitía no sólo ver a su alrededor, sino igualmente percibir fenómenos y percepciones de cualquier vibración, luminosa o no, que llegara hasta ellos. Los egipcios consideraban que Horus, hijo del dios Osiris y de la diosa Isis, poseía en sus ojos la capacidad de observar todo el mal que existía en el mundo. Su ojo izquierdo representaba a la luna y su ojo derecho al sol, el cual por sí solo tenía el poder de curar, de neutralizar el mal, y de materializar los deseos; llamado el “Ojo que todo lo ve”. Otro ojo con poder era en la mitología griega el de los cíclopes, situado en medio de la frente. La visión psíquica está asociada al funcionamiento del tercer ojo, situado en el centro de la frente, es la que permite percibir el aura. Según los Rosacruces el tercer ojo no sirve para designar un órgano, sino una facultad, la de percibir los fenómenos que no podemos ver con nuestra vista física. Esta facultad está ligada directamente a la actividad psíquica de nuestras glándulas pineal y pituitaria. Lobsang Rampa en su libro El tercer ojo, nos describe cómo después de que le fuera “abierto” el tercer ojo, los monjes le dijeron: ya eres uno de nosotros, Lobsang, a partir de ahora verás a las personas como son y no como pretenden ser. Y él nos relata cómo a medida que este nuevo sentido se fue desarrollando, fue observando que hay otras emanaciones que se extienden más allá del aura. Con el tiempo pudo adivinar el estado de salud de una persona por el color e intensidad de su aura, también pudo saber cuándo decían verdad o mentira, según fluctuaran las auras.

Read Full Post »